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Martes 13/09 - Encuentro de Oración
"Comieron
todos y se saciaron…"
.: Busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también
una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las
sensaciones, sonidos, la respiración, y del silencio…
.: Escucho a Dios: Mt 14,13-21. La multiplicación de los panes.
Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una
barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron
tras él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió
compasión de ellos y curó a sus enfermos. Al atardecer se le acercaron los
discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada.
Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.»
Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; denle ustedes de comer.» Le
dicen ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.» El dijo: «Tráiganmelo.»
Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y
los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y,
partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce
canastos llenos. Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar
mujeres y niños. Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a
ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
.: Petición: “Reconocerme hijo tuyo, con un corazón generoso, para servir a los
demás”
.: Para
profundizar: Vuelvo a leer la lectura intentando ver las personas, escuchar lo
que hablan y mirar lo que hacen. Formo parte de esta lectura.
v
En esta lectura, al principio, los discípulos tienen
una actitud egoísta por Jesús, lo quieren para ellos, le piden que despida a la
gente, para quedarse solos con Él, pero Jesús los hace participar a los
discípulos de este milagro, los hace “trabajar”, darse a los demás, “Denle
ustedes de comer…”, de esta forma son ellos los protagonistas junto con la
gente. ¿Tenemos un corazón generoso, disponible para servir a los demás? O
¿tenemos una actitud egoísta con mi vida?
v
Jesús, con lo “poco” que consiguen realiza la
bendición y le pide a los discípulos que lo reparta, ¿Cómo ocurre
verdaderamente el milagro? ¿Cuál es el verdadero milagro?, Jesús ordeno que se
reclinen para hacer la bendición y comer todos juntos (en pequeños grupos), el
milagro ocurre cuando todos comparten de lo que tienen, de lo que llevan
cargado en el camino, el milagro de dar, seguro a muchos les habrá costado
conseguir su comida, pero no lo mezquinaron, lo pusieron en común, como las
primeras comunidades que ponían todo en común (Hechos de los Apóstoles)
v
Con la bendición, Jesús hablando tanto los corazones
de la gente que no solo comieron, sino que también sobro, cuidar de este
milagro, cuidar de lo que nos da vida, recoger lo que sobra es recordar y
cuidar de lo que abunda.
v
Este milagro es una invitación a saber escuchar y
contemplar a Jesús, si el pueblo no hubiese escuchado con fe y entrega a Jesús,
el milagro no hubiese ocurrido.
v Pero... solo tengo esto, Señor. A Dios no le importa las
cantidades numéricas ostentosas. Lo que le importa es la intención sincera
dentro de nosotros. La entrega no sólo es dar limosna, o dar de comer al
hambriento, sino el dar un poco de mi tiempo, ofrecerme para alguna actividad,
etc. Son infinitas las ocasiones para donarnos a nuestros hermanos. Un acto de entrega
se puede demostrar cuando vemos que en realidad nos ha costado. Sea poco o
mucho. La cantidad no importa. Lo importante es dar con alegría y amor.
.: Hablo con Dios:
hablo con Él con plena confianza. Comparto con la alegría de sentirme llamado,
sentirme acompañado. Me imagino una conversación cara a cara y me permito
“perder” el tiempo en su compañía. Terminemos nuestra oración, dando Gracias
por lo que Dios nos regala hoy…Podemos rezar el Gloria.
.: Examen de la Oración :
El examen es volver a
mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración…
Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a
raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las
imágenes y pensamientos… Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me
quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? Describir y Escribir.
Martes 6/09 - Taller de Crecimiento
"La meditación:
una
herramienta clave para
la
introspección,
el
autoconocimiento
y la apertura
a la trascendencia”
“La
meditación es el ojo del alma”.
Jacques
Benigne Bossuet
¿Qué
es Meditar?
®
Meditación proviene del latín meditari: “ejercitarse”,
“reflexionar”. Del indoeuropeo MED, del que viene medir; moderar, mederi (curar), médico, medicina.
®
Meditar es aquietar la mente, volver la consciencia desde
el afuera hacia el adentro, y conectar con un estado interior de relajación,
paz y tranquilidad.
®
Quien medita se abre a una vivencia expandida de sí mismo
que no se identifica con su cuerpo ni con los contenidos de la mente operativa.
La
Meditación en occidente
®
Tradición
ignaciana à Contemplar “como si
presente me hallase”
®
En occidente à prevalencia del pensamiento lineal, lógico y analítico (racionalismo
/positivismo)
®
1958 à Maharishi Mahesh Yogi
difunde la Técnica de Meditación Trascendental
®
1973 à Wolpe difunde la
Relajación muscular progresiva de Jacobson / Visualización en la desensibilización
sistemática
®
1977 à Método Silva de
control mental
®
1994 à Jon Kabat-Zinn – Mindfulness (Atención plena)
Importancia
de la Meditación
®
En nuestra sociedad nos hemos vuelto compulsivos hacia el
“exterior”, olvidándonos de nuestro poder personal
®
Meditar nos ayuda a hacer un corte con los estímulos del
mundo exterior
®
Esto nos permite hacer consciencia de nuestros estados internos, de nuestras
emociones y de nuestros pensamientos
®
Nos ayuda a liberar el campo de nuestra “emoción de
fondo” para percibir mejor lo que está pasando.
®
La mente es como
un espejo, como una lente por la cual percibimos la realidad. Si mantenemos la
lente limpia, la imagen será más clara. Si no, veremos todas esas manchas o
patrones, proyectados en el afuera.
Meditación
– Sistema Nervioso
®
Para salir de los circuitos reiterativos y reverberantes
de la adicción emocional, debemos crear un estado anímico diferente.
®
La meditación y otras técnicas de equilibrio nos llevan a
un estado de relajación neurofisiológica, serenidad y bienestar.
®
En ese estado, podemos pensar con mayor claridad, y
ponernos en un lugar de observador, sin estar tomados por la emoción.
Eso nos permite:
®
Recuperar la atención consciente
®
Cultivar la actitud de aceptación
®
Desarrollar la consciencia corporal
®
Situarnos en el aquí y ahora
®
Estar. Fluir. Trascender.
Importancia
de la Meditación
®
El ejercicio de la meditación brinda tres ganancias
terapéuticas (J.P.Carpenter ) :
®
introspección hacia patrones repetitivos autoderrotistas,
de conducta y pensamiento,
®
desensibilización de pensamientos displacenteros,
®
condicionamiento del sistema nervioso central.
Beneficios
de la Meditación
®
Aquieta la mente, ordenando el pensamiento
®
Nos conecta con la paz de nuestro interior
®
Posibilita un mayor grado de auto conocimiento
®
Ayuda a hacer consciencia de nuestros automatismos para transformarlos
®
Disminuye las emociones y pensamientos negativos
®
Mejora el bienestar psicofísico
®
Estimula una lectura de la realidad abierta a las
posibilidades y recursos
®
Eleva el nivel de energía y vitalidad (eustrés)
®
Promueve el descenso del distrés, lo que reduce el
cortisol y eleva la eficacia del sistema inmune, ayudando a la
autosanación del organismo
®
Mejora el sueño y el descanso reparador
®
Es un puente hacia el desarrollo de la espiritualidad
Preparación
para meditar
®
Paso 1: enfocarse en el corazón
Centrarse en el área que rodea el corazón, en el
centro del pecho
®
Paso 2: La respiración del corazón
Respirar profunda y relajadamente imaginando que
se inhala y exhala a través del corazón
®
Paso 3: Sentir con el corazón
Mientras se mantiene el enfoque en el pecho y en la
respiración del corazón, activar un sentimiento positivo
Lic. Luis M. Berli
Taller de Crecimiento: 03 de mayo de 2011
Amig@s; compartimos con ustedes el material del Taller de Crecimiento del martes pasado: "Liderazgo para tiempos alterados: el camino ignaciano de la profundidad y el servicio" que nos compartió el Lic. Ricardo Moscato.
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Preparando el corazón para la pascua (3º dia)
Ejercicios espirituales abiertos en el Salvador.
Rezar en los momentos de crisis
Se olvida su madre de su criatura,
no se compadece del hijo de sus entrañas?
Pero aunque ella lo olvide,
yo nunca, yo no te olvidaré. (Is. 49,15)
no se compadece del hijo de sus entrañas?
Pero aunque ella lo olvide,
yo nunca, yo no te olvidaré. (Is. 49,15)
Todos experimentamos momentos de caos y crisis. La pérdida, la muerte, la enfermedad, la desilusión, el dolor, la soledad, el odio, los celos, la obsesión, el miedo: todos invaden nuestras vidas y con frecuencia nos hallamos agobiados por la oscuridad en la que nos sumen.
¿Qué podemos hacer frente a ellos? ¿Cómo podemos salir del caos oscuro en el que nos hunden?
La respuesta más sencilla, por supuesto, es la oración. Pero dicha respuesta se da en forma demasiado simplista. Todos hemos escuchado frases, tan ciertas en sí mismas, como: "¡Pide a Dios por eso! ¡Acude a la Iglesia! ¡Encomiéndate a Dios, Dios te ayudará!"
Sólo puedo hablar por mí mismo, aunque sospecho que mi experiencia se repite en otros casos, y he hallado con frecuencia que, cuando intento rezar en un momento de profundo dolor no encuentro consuelo y, en ocasiones, acabo más deprimido más inmerso en el caos y más obsesivamente preocupado por mi mismo que antes de rezar.
Con frecuencia acabo opacando la oración por mi propio narcisismo.
Por lo general, cuando intentamos rezar en medio del dolor la oración no suele erradicar nuestro dolor y narcisismo, sino que acaba haciendo que éstos se arraiguen aún más en la autocompasión, la preocupación por nosotros mismos y la oscuridad.
Acabamos alejando aún más al Espíritu de Dios y entregándonos en cambio, al pánico, el temor, el caos, la obsesión, el resentimiento y la falta de perdón, en una palabra, a una postura egocéntrica, y no de oración.
¿Qué podemos hacer frente a ellos? ¿Cómo podemos salir del caos oscuro en el que nos hunden?
La respuesta más sencilla, por supuesto, es la oración. Pero dicha respuesta se da en forma demasiado simplista. Todos hemos escuchado frases, tan ciertas en sí mismas, como: "¡Pide a Dios por eso! ¡Acude a la Iglesia! ¡Encomiéndate a Dios, Dios te ayudará!"
Sólo puedo hablar por mí mismo, aunque sospecho que mi experiencia se repite en otros casos, y he hallado con frecuencia que, cuando intento rezar en un momento de profundo dolor no encuentro consuelo y, en ocasiones, acabo más deprimido más inmerso en el caos y más obsesivamente preocupado por mi mismo que antes de rezar.
Con frecuencia acabo opacando la oración por mi propio narcisismo.
Por lo general, cuando intentamos rezar en medio del dolor la oración no suele erradicar nuestro dolor y narcisismo, sino que acaba haciendo que éstos se arraiguen aún más en la autocompasión, la preocupación por nosotros mismos y la oscuridad.
Acabamos alejando aún más al Espíritu de Dios y entregándonos en cambio, al pánico, el temor, el caos, la obsesión, el resentimiento y la falta de perdón, en una palabra, a una postura egocéntrica, y no de oración.
¿ Por qué? ¿ Dios no desea ayudarnos? ¿ Es simplemente una cuestión de paciencia? Dios acabará ayudándonos, ¿pero no aún?
Dios siempre desea ayudarnos y, sí, debemos ser pacientes, pues curar lleva su tiempo. Pero hay más cosas involucradas en dicho proceso. Cuando rezamos y nuestras plegarias no nos son de ayuda, lo que ocurre es que estamos rezando en forma errónea. He aprendido esto dolorosamente luego de años de cometer los mismos errores.
La oración es un centrarse en Dios, no en nosotros mismos. El problema es que cuando estamos heridos u obsesionados, sólo podemos pensar en una cosa: en el objeto de nuestro dolor o en nuestra pérdida. Dicha concentración nos deprime, nos hace centrar tanto en una cosa que perdemos toda libertad emocional para reflexionar o disfrutar otras cosas. La depresión es una sobreconcentración.
Por esta razón, cada vez que quedamos atrapados en la depresión, es importante que nuestra plegaria se centre completamente en Dios y no en nosotros mismos.
En nuestra oración, tenderemos naturalmente a enfocarnos y reflexionar sobre nuestro problema y acabaremos así hundiéndonos más en nuestro propio sufrimiento.
En lugar de liberarnos del sentido de pérdida y obsesión, profundizaremos aún más la herida, haremos más fuerte el dolor y la depresión aún más paralizante.
La oración es un centrarse en Dios, no en nosotros mismos. El problema es que cuando estamos heridos u obsesionados, sólo podemos pensar en una cosa: en el objeto de nuestro dolor o en nuestra pérdida. Dicha concentración nos deprime, nos hace centrar tanto en una cosa que perdemos toda libertad emocional para reflexionar o disfrutar otras cosas. La depresión es una sobreconcentración.
Por esta razón, cada vez que quedamos atrapados en la depresión, es importante que nuestra plegaria se centre completamente en Dios y no en nosotros mismos.
En nuestra oración, tenderemos naturalmente a enfocarnos y reflexionar sobre nuestro problema y acabaremos así hundiéndonos más en nuestro propio sufrimiento.
En lugar de liberarnos del sentido de pérdida y obsesión, profundizaremos aún más la herida, haremos más fuerte el dolor y la depresión aún más paralizante.
En medio de una crisis, debemos forzarnos por centrar nuestra oración en Dios, en Jesús o en algún aspecto de su misterio sagrado, y resistir esa urgencia por enfocar dicho encuentro en nuestra experiencia dolorosa.
Permítanme ilustrar esto con un ejemplo: imaginemos que hemos perdido a un ser muy querido. Heridos, incapaces de pensar en cualquier otra cosa, recurrimos a la oración. De inmediato la tentación nos hará concentrarnos en nuestro propio corazón, en nuestra obsesión. Intentaremos hablar de lo que nos ha sucedido, por más sinceramente que lo hagamos. Pero el resultado será desastroso. Nos hallaremos más centrados en aquello de lo que deseábamos liberarnos, Nuestra depresión se intensificará, Por el contrario, si nos esforzamos, lo cual será extremadamente difícil, en concentrarnos en Dios -por ejemplo, en cómo se revela a sí mismo en algún misterio de la vida de Cristo, traspasaremos nuestra depresión. Experimentaremos a Dios, lenta pero sutilmente, expandiendo el alcance de nuestro corazón y de nuestra mente. Con ello sobrevendrá un relajamiento y una liberación emocional.
Cuando un niño que se ha lastimado es tomado en brazos de su madre, adquiere tanta fuerza de la presencia misma de su madre que su propia herida se vuelve insignificante. Lo que ocurre con nosotros cuando nuestra gran Madre Dios nos toma en brazos. Nuestra crisis pronto se aplaca y adquiere una perspectiva de paz, no porque desaparece, sino porque la presencia de Dios la eclipsa.
Pero esto significa que debemos confiarnos en los brazos de Dios. Al igual que el niño herido, debemos centrarnos en la madre, no en nosotros mismos. Concretamente esto significa que en nuestra oración frente a una crisis, debemos negarnos a pensar en nosotros mismos, debemos negarnos a asociar el misterio sobre el que meditamos con nosotros mismos y nuestra herida. Al igual que un niño, debemos simplemente contentarnos con sentarnos sobre el regazo y ser abrazados por nuestra madre.
Será difícil, muy difícil, lograr esto. Al principio, todas nuestras emociones reclamarán que volvamos a enfocarnos en nuestro dolor. Pero allí está la clave, ¡no debemos hacerlo!
No nos sumamos más profundamente en el dolor bajo la forma de la oración. Centrémonos en Dios. Entonces, como un niño que solloza en el regazo de su madre, en silencio, podremos nutrimos de aquello que nos alimenta y trae paz.
En el seno de Dios, bebemos el Espíritu Santo, la miel de la caridad, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la tolerancia, la fe, la castidad, la esperanza y la fidelidad. En dicho sustento radica la paz.
Pero esto significa que debemos confiarnos en los brazos de Dios. Al igual que el niño herido, debemos centrarnos en la madre, no en nosotros mismos. Concretamente esto significa que en nuestra oración frente a una crisis, debemos negarnos a pensar en nosotros mismos, debemos negarnos a asociar el misterio sobre el que meditamos con nosotros mismos y nuestra herida. Al igual que un niño, debemos simplemente contentarnos con sentarnos sobre el regazo y ser abrazados por nuestra madre.
Será difícil, muy difícil, lograr esto. Al principio, todas nuestras emociones reclamarán que volvamos a enfocarnos en nuestro dolor. Pero allí está la clave, ¡no debemos hacerlo!
No nos sumamos más profundamente en el dolor bajo la forma de la oración. Centrémonos en Dios. Entonces, como un niño que solloza en el regazo de su madre, en silencio, podremos nutrimos de aquello que nos alimenta y trae paz.
En el seno de Dios, bebemos el Espíritu Santo, la miel de la caridad, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la tolerancia, la fe, la castidad, la esperanza y la fidelidad. En dicho sustento radica la paz.
Salmo 130
Mi corazón no es ambicioso, Señor, ni mis ojos altaneros.
No pretendo grandezas que superan mi capacidad.
No, yo aplaco y modero mis deseos,
Como un niño tranquilo en brazos de su madre,
Así esta mi alma dentro de mí.
Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre.
Mi corazón no es ambicioso, Señor, ni mis ojos altaneros.
No pretendo grandezas que superan mi capacidad.
No, yo aplaco y modero mis deseos,
Como un niño tranquilo en brazos de su madre,
Así esta mi alma dentro de mí.
Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre.
Preparando el corazón para la pascua (2º dia)
Seguimos compartiendo el material de los Ejercicios abiertos en el Salvador.
1) PRESENCIA DE DIOS: antes de comenzar la meditación tengo que tomarme todo el tiempo necesario para sentirme en la presencia de Dios. Sentir que Él está allí y que yo estoy delante de Él; que quiere escucharme y que me quiere hablar.
2) PETICIÓN: es importante saber que es lo que vamos a buscar en esta meditación. La meditación nos orienta para eso, saber a dónde voy y a qué, qué es lo que quiero conseguir. La petición para esta oración será:
“Conocimiento interno de Dios para más amarle y seguirle”
3) PUNTOS PARA LA MEDITACIÓN:
Tras el paso de Jesús por nuestra historia caben ante Él dos posturas en el ámbito creyente: “Dios es así o Jesús es un blasfemo”. Fuera de la fe se podrá concluir, como Herodes y Pilatos, que era un loco o un peligro político o uno de tantos fracasados bienintencionados de la historia humana. Pero en el ámbito creyente, la pregunta y el dilema que nos deja Jesús es otro: ¿era un blasfemo imperdonable o era la revelación misma de Dios? De modo que si Jesús era así es porque revelaba a Dios y revelaba que Dios es un Dios de los pobres y que se escapa a todo intento de codificarlo religiosamente.
En efecto, toda la revelación de Dios es una especie de lucha con el hombre para que éste le acepte allí donde Dios quiere revelarse: en lo último y en lo escondido, desde lo último y entre los últimos. Una preciosa frase de la tradición ignaciana explica que “lo propio de Dios es que lo más grande que haya no puede contenerlo, mientras que cabe en lo más pequeño". Esta frase traduce con precisión y acierto lo desconcertante de la revelación de Dios en Jesús. Mil detalles de la narración evangélica, desde el pesebre hasta la cruz, señalarían en esa dirección. Pero, a pesar de esa revelación, el ser humano sigue buscando a Dios en aquello que es lo primero, lo más grande, deslumbrante y avasallador.
Dios se revela en el amor y el hombre se empeña en buscarle en el poder. Poner al día nuestra fe ha de comenzar por aceptar esto tan difícil «tan absurdo para unos y tan escandaloso para otros» (cf. 1 Cor 1,18), Porque, si confesamos a Jesús como la revelación ("La Palabra") máxima de Dios, ¿qué nos dicen los evangelios sobre la Palabra de Dios hecha carne? Basten unas pinceladas rápidas,
- No tuvo un linaje "inmaculado" (en su genealogía, tal como la cuenta Mateo, hay dos prostitutas y un adulterio). Nació de una manera sospechosa: "de padre desconocido" diríamos hoy. Eso será leído luego, desde la fe en Jesús, como "nacimiento virginal". Pero los de fuera no lo leyeron así: los judíos le acusan una vez diciéndole «nosotros no somos hijos bastardos» -Jn 8,41-; y Marcos comenta ingenuamente en su capítulo 6 cómo le llamaban «el hijo de María» cuando, entre los judíos, sólo se designaba a alguien por el nombre de la madre cuando no se conocía al padre. Pero sigamos con Jesús.
-Vino al mundo en un establo porque no había otro lugar para Él. Se acercaron a él gentes de dos gremios despreciados: los pastores no eran esas figuritas edulcoradas de nuestros pesebres sino una de las profesiones más despreciadas. Y los "magos" que, además de ser extranjeros y paganos, tenían un oficio que Israel castigaba incluso con la muerte. Nosotros les hemos llamado "reyes" para disimular, pero eso no lo dice el evangelio: con ello estamos diciendo sin querer que recibiremos a Dios si viene a nosotros como un jeque árabe o como un Gadaffi con su séquito; pero no si viene en un paria indú o un pobre musulmán...
-Vive la mayor parte de su vida en un pueblo miserable y desconocido, del que las gentes del entorno comentaban que no podía salir nada bueno (Jn 1,46). Comienza su vida activa en la fila de los pecadores, alineado como uno más junto a ellos para ser bautizado por Juan. Muy desde el principio nos dirá Marcos que hubo tres reacciones frente a Él: el pueblo sencillo le seguía y llenaba su casa; "los suyos" venían a recogerlo porque creían que estaba loco; y los sabios y letrados dictaminan que está endemoniado y que esta es la explicación del éxito que comienza a tener (Mc 3, 21- 22). Más tarde, incluso ese mismo pueblo le irá dejando porque no le busca a Él en realidad, sino las ventajas inmediatas que de él puede sacar (Jn 6,26); entonces se le desautoriza como «amigo de pecadores y prostitutas» (cf. Mt 11,9).
- También las comidas de Jesús, en marcado contraste con la práctica de los banquetes casi públicos de la sociedad judía de su tiempo, tiene lugar con gente “de mal vivir”. Cuando a Jesús se le tacha de “comilón y bebedor” no es por el hecho de comer o beber demasiado, sino porque lo hace con “publicanos y pecadores” (Mt 11,19; Mc 2,16). La rabia que esto generaba es, precisamente, la que parece dar lugar a las parábolas de la misericordia ( ej. Cfr. Lc.15,1( Hijo pródigo))
- Al final, los mismos "representantes de Dios", los sentados en la cátedra de Moisés, le declaran blasfemo, y los representantes de la civilización y de la paz romana le declaran terrorista. «Aquel impostor» (Mt 27,63) lo definen los representantes oficiales de la ley de Dios ante el poder político. Y por eso muere violentamente, a mano de los poderes políticos y religiosos, con la más humillante de las muertes conocidas entonces y afuera de la ciudad"[1].
Son demasiados rasgos, que trazan un perfil inconfundible. Por eso es tan raro que poco después se creyera en Él ¡como la revelación de Dios! Y que se le siguiera con una radicalidad tal que fue capaz de superar la oposición de los tres grandes poderes de la época: el político del imperio romano, el religioso del sanedrín judío y el cultural de la sabiduría griega. Raro es que así se creyera entonces, y aún más raro que así sigan creyendo muchos, todavía hoy. Lo único "comprensible", en todo caso, es que tamaño escándalo tratemos de adulterarlo nosotros vistiéndole de rey, y proyectando sobre Él nuestra falsa idea de Dios, en lugar de dejar que se revele en Él ese Dios a quien no esperábamos ... Porque si no, ¿a dónde nos lleva semejante revelación de Dios?.
Conclusión: la revolución en la idea de Dios
¿A donde puede llevamos? Pues a constatar que, decididamente, Dios «no es de los nuestros, no se comporta como nosotros». Mateo, al inicio de su sermón del monte nos viene a decir que, quienes no estamos en situación de exclusión (pobres, hambrientos, sufridos, perseguidos e incomprendidos), sólo tenemos un camino de acercamos a Dios: la misericordia, el hambre de justicia y la opción radical por los pobres, que pueden acarrearos también la persecución. Este es el sentido de las bienaventuranzas de Mateo.
La gran tentación es pensar que el problema del rechazo de Dios es cosa sólo de los ateos socialistas y demás. No nos damos cuenta de que, a lo mejor, quienes presumimos de «dejarle predicar en nuestras casas y sentarle a nuestras mesas» (Le l3,26), lo estamos rechazando tanto como los que no creen en Él. San Juan no pudo decirlo más claramente: no sólo que el mundo no le conoció, sino también que "los suyos" no le recibieron (1,10-11).
¿Las palabras y gestos de Jesús conservan para mi la fuerza del escándalo o logré domesticar su exigencias al punto que no son desafío para mi?
¿Cómo puedo desde mi realidad concreta imitar la pobreza y la humillación que Jesús eligió para manifestarse?
¿Cómo se presenta la cruz en mi vida? ¿La acepto, la busco?
¿Qué mecanismos de defensa ( excusas ) utilizo para neutralizar el desafío que me lanza el modo de proceder de Jesús?
4) COLOQUIO:
Un coloquio a Nuestra Señora para me alcance gracia de su Hijo y Señor, para que yo sea recibido bajo su bandera, y primero en suma pobreza espiritual, y si su divina majestad fuera servido y me quisiere elegir y recibir, no menos en la pobreza actual; segundo, en pasar oprobios e injurias por imitarle más en ellas, con tal de que las pueda pasar sin pecado de ninguna persona y sin desagradar a su divina majestad después decir un Avemaría
Segundo coloquio: Pedir otro tanto al Hijo, para que me lo alcance del Padre, y después decir un Alma de Cristo
Tercer coloquio: Pedir otro tanto al Padre, para que él me lo conceda, y decir un Padrenuestro. (EE.147)
Alma de Cristo santifícame
Cuerpo de Cristo, sálvame
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte llámame
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos Te alabe
Por los siglos. Amen
[1] Lo cual en Hbr. 13,11-13 no es sólo una indicación geográfica, sino una ligera ironía de tipo social: muere fuera de nuestra civilización, como excluido y marginal.
1) PRESENCIA DE DIOS: antes de comenzar la meditación tengo que tomarme todo el tiempo necesario para sentirme en la presencia de Dios. Sentir que Él está allí y que yo estoy delante de Él; que quiere escucharme y que me quiere hablar.
2) PETICIÓN: es importante saber que es lo que vamos a buscar en esta meditación. La meditación nos orienta para eso, saber a dónde voy y a qué, qué es lo que quiero conseguir. La petición para esta oración será:
“Conocimiento interno de Dios para más amarle y seguirle”
3) PUNTOS PARA LA MEDITACIÓN:
Tras el paso de Jesús por nuestra historia caben ante Él dos posturas en el ámbito creyente: “Dios es así o Jesús es un blasfemo”. Fuera de la fe se podrá concluir, como Herodes y Pilatos, que era un loco o un peligro político o uno de tantos fracasados bienintencionados de la historia humana. Pero en el ámbito creyente, la pregunta y el dilema que nos deja Jesús es otro: ¿era un blasfemo imperdonable o era la revelación misma de Dios? De modo que si Jesús era así es porque revelaba a Dios y revelaba que Dios es un Dios de los pobres y que se escapa a todo intento de codificarlo religiosamente.
En efecto, toda la revelación de Dios es una especie de lucha con el hombre para que éste le acepte allí donde Dios quiere revelarse: en lo último y en lo escondido, desde lo último y entre los últimos. Una preciosa frase de la tradición ignaciana explica que “lo propio de Dios es que lo más grande que haya no puede contenerlo, mientras que cabe en lo más pequeño". Esta frase traduce con precisión y acierto lo desconcertante de la revelación de Dios en Jesús. Mil detalles de la narración evangélica, desde el pesebre hasta la cruz, señalarían en esa dirección. Pero, a pesar de esa revelación, el ser humano sigue buscando a Dios en aquello que es lo primero, lo más grande, deslumbrante y avasallador.
Dios se revela en el amor y el hombre se empeña en buscarle en el poder. Poner al día nuestra fe ha de comenzar por aceptar esto tan difícil «tan absurdo para unos y tan escandaloso para otros» (cf. 1 Cor 1,18), Porque, si confesamos a Jesús como la revelación ("La Palabra") máxima de Dios, ¿qué nos dicen los evangelios sobre la Palabra de Dios hecha carne? Basten unas pinceladas rápidas,
- No tuvo un linaje "inmaculado" (en su genealogía, tal como la cuenta Mateo, hay dos prostitutas y un adulterio). Nació de una manera sospechosa: "de padre desconocido" diríamos hoy. Eso será leído luego, desde la fe en Jesús, como "nacimiento virginal". Pero los de fuera no lo leyeron así: los judíos le acusan una vez diciéndole «nosotros no somos hijos bastardos» -Jn 8,41-; y Marcos comenta ingenuamente en su capítulo 6 cómo le llamaban «el hijo de María» cuando, entre los judíos, sólo se designaba a alguien por el nombre de la madre cuando no se conocía al padre. Pero sigamos con Jesús.
-Vino al mundo en un establo porque no había otro lugar para Él. Se acercaron a él gentes de dos gremios despreciados: los pastores no eran esas figuritas edulcoradas de nuestros pesebres sino una de las profesiones más despreciadas. Y los "magos" que, además de ser extranjeros y paganos, tenían un oficio que Israel castigaba incluso con la muerte. Nosotros les hemos llamado "reyes" para disimular, pero eso no lo dice el evangelio: con ello estamos diciendo sin querer que recibiremos a Dios si viene a nosotros como un jeque árabe o como un Gadaffi con su séquito; pero no si viene en un paria indú o un pobre musulmán...
-Vive la mayor parte de su vida en un pueblo miserable y desconocido, del que las gentes del entorno comentaban que no podía salir nada bueno (Jn 1,46). Comienza su vida activa en la fila de los pecadores, alineado como uno más junto a ellos para ser bautizado por Juan. Muy desde el principio nos dirá Marcos que hubo tres reacciones frente a Él: el pueblo sencillo le seguía y llenaba su casa; "los suyos" venían a recogerlo porque creían que estaba loco; y los sabios y letrados dictaminan que está endemoniado y que esta es la explicación del éxito que comienza a tener (Mc 3, 21- 22). Más tarde, incluso ese mismo pueblo le irá dejando porque no le busca a Él en realidad, sino las ventajas inmediatas que de él puede sacar (Jn 6,26); entonces se le desautoriza como «amigo de pecadores y prostitutas» (cf. Mt 11,9).
- También las comidas de Jesús, en marcado contraste con la práctica de los banquetes casi públicos de la sociedad judía de su tiempo, tiene lugar con gente “de mal vivir”. Cuando a Jesús se le tacha de “comilón y bebedor” no es por el hecho de comer o beber demasiado, sino porque lo hace con “publicanos y pecadores” (Mt 11,19; Mc 2,16). La rabia que esto generaba es, precisamente, la que parece dar lugar a las parábolas de la misericordia ( ej. Cfr. Lc.15,1( Hijo pródigo))
- Al final, los mismos "representantes de Dios", los sentados en la cátedra de Moisés, le declaran blasfemo, y los representantes de la civilización y de la paz romana le declaran terrorista. «Aquel impostor» (Mt 27,63) lo definen los representantes oficiales de la ley de Dios ante el poder político. Y por eso muere violentamente, a mano de los poderes políticos y religiosos, con la más humillante de las muertes conocidas entonces y afuera de la ciudad"[1].
Son demasiados rasgos, que trazan un perfil inconfundible. Por eso es tan raro que poco después se creyera en Él ¡como la revelación de Dios! Y que se le siguiera con una radicalidad tal que fue capaz de superar la oposición de los tres grandes poderes de la época: el político del imperio romano, el religioso del sanedrín judío y el cultural de la sabiduría griega. Raro es que así se creyera entonces, y aún más raro que así sigan creyendo muchos, todavía hoy. Lo único "comprensible", en todo caso, es que tamaño escándalo tratemos de adulterarlo nosotros vistiéndole de rey, y proyectando sobre Él nuestra falsa idea de Dios, en lugar de dejar que se revele en Él ese Dios a quien no esperábamos ... Porque si no, ¿a dónde nos lleva semejante revelación de Dios?.
Conclusión: la revolución en la idea de Dios
¿A donde puede llevamos? Pues a constatar que, decididamente, Dios «no es de los nuestros, no se comporta como nosotros». Mateo, al inicio de su sermón del monte nos viene a decir que, quienes no estamos en situación de exclusión (pobres, hambrientos, sufridos, perseguidos e incomprendidos), sólo tenemos un camino de acercamos a Dios: la misericordia, el hambre de justicia y la opción radical por los pobres, que pueden acarrearos también la persecución. Este es el sentido de las bienaventuranzas de Mateo.
La gran tentación es pensar que el problema del rechazo de Dios es cosa sólo de los ateos socialistas y demás. No nos damos cuenta de que, a lo mejor, quienes presumimos de «dejarle predicar en nuestras casas y sentarle a nuestras mesas» (Le l3,26), lo estamos rechazando tanto como los que no creen en Él. San Juan no pudo decirlo más claramente: no sólo que el mundo no le conoció, sino también que "los suyos" no le recibieron (1,10-11).
¿Las palabras y gestos de Jesús conservan para mi la fuerza del escándalo o logré domesticar su exigencias al punto que no son desafío para mi?
¿Cómo puedo desde mi realidad concreta imitar la pobreza y la humillación que Jesús eligió para manifestarse?
¿Cómo se presenta la cruz en mi vida? ¿La acepto, la busco?
¿Qué mecanismos de defensa ( excusas ) utilizo para neutralizar el desafío que me lanza el modo de proceder de Jesús?
4) COLOQUIO:
Un coloquio a Nuestra Señora para me alcance gracia de su Hijo y Señor, para que yo sea recibido bajo su bandera, y primero en suma pobreza espiritual, y si su divina majestad fuera servido y me quisiere elegir y recibir, no menos en la pobreza actual; segundo, en pasar oprobios e injurias por imitarle más en ellas, con tal de que las pueda pasar sin pecado de ninguna persona y sin desagradar a su divina majestad después decir un Avemaría
Segundo coloquio: Pedir otro tanto al Hijo, para que me lo alcance del Padre, y después decir un Alma de Cristo
Tercer coloquio: Pedir otro tanto al Padre, para que él me lo conceda, y decir un Padrenuestro. (EE.147)
Alma de Cristo santifícame
Cuerpo de Cristo, sálvame
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte llámame
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos Te alabe
Por los siglos. Amen
[1] Lo cual en Hbr. 13,11-13 no es sólo una indicación geográfica, sino una ligera ironía de tipo social: muere fuera de nuestra civilización, como excluido y marginal.
Martes 27 de Octubre: Taller Ignaciano
GUÍA PARA LA ORACIÓN:
los pasos que te pueden ayudar para la oración, son:
Preparación de la Oración - Presencia de Dios - Escucho a Dios - Coloquio
Examen de la oración
.: Preparación de la Oración => busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración y del Silencio.
.: Me dispongo a sentirme en la Presencia de Dios => le abro la puerta de mi corazón a Dios. Busco encontrar en mi interior la presencia del Señor y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me mira, me escucha, me conoce…
# Ofrecimiento de este momento de oración para que sea un encuentro con Dios, me ofrezco a mí mismo con todo lo que soy con mis palabras o las de Ignacio:
“Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”
[EE 46: Oración Preparatoria, nos ayuda a disponernos en la clave del Principio y Fundamento]
# Preámbulos
1º) Composición viendo el lugar: [EE 47].
2º) Petición: será “demandar/pedir a Dios nuestro Señor lo que quiero y deseo” [EE 48].
.: Escucho a Dios => Leo despacio el texto con el que voy a rezar gustando cada palabra, cada frase, cuando encuentro algo con un sabor especial o donde siento que Dios me habla, me detengo, repito suavemente la frase, trato de meditar con el corazón, con los afectos. No es necesario terminar el texto, lo importante es profundizar y detenerme donde Dios me da a sentir algo especial. No se trata ni de pensar, ni de hacer reflexiones, sino sentir y gustar internamente.
.: Coloquio => Hablo con Dios o María en un diálogo libre de corazón a corazón…
Es un momento para estar con Dios, tiempo para hacer memoria ante Dios de lo que he descubierto y para darle una respuesta según lo que he visto, para ofrecerme por entero ante un don tan grande, comprometiendo toda mi libertad y toda mi voluntad; es el tiempo de la ofrenda sin reservas para vivir lo que he descubierto y no es para sacar conclusiones.
Mi yo habla a un Vos, a partir de lo que se me ha dado en esta oración en particular.
Me despido con reverencia, y le doy gracias por este encuentro. Termino con una oración.
.: Examen de la Oración: es un modo de orar para San Ignacio… después de la oración, dedico un tiempo a distanciarme para releer la manera en que la he vivido.
Primera anotación: Con el nombre de Ejercicios Espirituales, se quiere significar todo modo de examinar la conciencia, meditar, contemplar, orar vocal y mentalmente así como de otras actividades que más adelante se explicarán. En efecto: así como el pasear, caminar y correr son ejercicios físicos; de la misma manera cualquier modo que ayude a preparar y disponer el alma para quitar los afectos desordenados y, después de quitados, buscar y encontrar la voluntad divina y salvar el alma, se llaman Ejercicios Espirituales. [EE 1]
Ejercicios Espirituales para vencerse a sí mismo y ordenar la propia vida sin dejarse dominar por afecto que sea desordenado. [EE 21]
Ignacio recomienda no hacer el examen inmediatamente después de terminar la oración. Me tomo un momento, cambio de postura o lugar, sin olvidar que el examen también es oración.
En el examen de la oración no hacer juicio de valores. Vamos a volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante el tiempo de la oración. Y ¿qué cosas miro? las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos.
Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé?
Recordar (del latín: cordis = corazón)
“re-cordar” es volver a pasar por el corazón lo que viví durante la oración.
Y ¿qué es lo que vamos a mirar, y qué es lo que vamos a recordar?
- ¿Cómo estaba? Voy a traer a la memoria cómo estaba antes de comenzar la oración.
- ¿Me sirvió el lugar que elegí? ¿Pude rezar? ¿fue bueno para tu oración ese lugar?
- ¿Me pude relajar? ¿me distraje? ¿qué me distrajo?
- ¿Fui fiel al tiempo que me propuse rezar?
En los puntos siguientes encontramos la Clave de la Oración Ignaciana:
* ¿Qué pensamientos tuve (me vinieron durante la oración)?¿Qué frases, qué ideas?
* Este pensamiento que me vino me hizo acordar de tal cosa y sentir tal cosa.
Esto es más difícil, porque el sentimiento te compromete. Por eso lo importante es describir tus sentimientos: ¿qué sentiste? ¿qué pensamientos te vienen? Todos, tanto los que creo que son buenos como los que creo malos. Los pensamientos y los sentimientos que se contraponen... Describir y Escribir.
Como resultado de este proceso de examen vamos a obtener LA MOCIÓN
¿Qué es la moción? la moción es un Estado Espiritual que engloba todo, por eso, una vez que hice este proceso me pregunto: ¿cómo estoy en conjunto? Y descubro el Estado Espiritual que mueve mi voluntad, ¿cómo me quedé luego de esta oración?
Recién ahí voy a DISCERNIR a qué me mueve. La clave es: Descubrir y Discernir…
Resumiendo: los pasos son:
.: Describir todo, luego lo analizo, y veo el resultado.
.: ¿Cómo estoy? Esa es la moción. A la moción no la podés engañar, porque es lo que sentís.
Así examinamos nuestra oración. Esto nos puede ayudar también a examinar nuestro día:
La Pausa Diaria
Me voy relajando, acallando el ruido interior y tomando conciencia de que voy a hablar con Alguien que me acompaña.
1. Pido luz, ser lúcido, intentado vivir en transparencia: “sin el misterio de la luz la vida completa se vuelve laberinto”.
2. “Por dónde pasa mi Señor”. Voy recorriendo la jornada, viendo las pequeñas o grandes presencias de Dios en las personas, en los sucesos, en los sentimientos, en las lecturas, o en el trabajo bien realizado...
3. Doy gracias reconociendo tanto bien recibido y tanto bien dado durante este día.
4. Pido perdón por todo lo ambiguo, erróneo, dañino o negativo que haya podido hacer.
5. “¿Señor, qué quieres que haga?”. Pienso en cómo espera el Señor que actúe mañana.
En el último taller veremos: Reglas de discernimiento.
Toma Señor [EE 234]
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad,
todo mi haber y poseer; Vos me lo diste, a Vos, Señor, lo torno;
todo es tuyo, disponed a tu voluntad;
dame tu amor, dame tu gracia, que ésta me basta.
Ahora hagamos el examen… anotar:
.: ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
.: Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste descubrir en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo.
DESCRIBIR Y ESCRIBIR.
En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó.
Pensamientos y Sentimientos están muy unidos, actúan juntos, pero siempre es bueno en el momento de discernir saber cuáles son los pensamientos que produjeron el sentimiento para después aprender a ver qué pensamientos surgen del sentimiento que tengo.
Primero tengo que ver que pensamientos hay en mí y cómo resuena eso en el corazón.
¿Cómo se hace? Esto lo veremos en el próximo taller: solo un anticipo, es fundamental en el discernimiento el confrontar con otra persona a la que llamamos Acompañante Espiritual.
*
Oración
“Jesús, hijo de David, ten piedad de mí”
Preparación de la Oración
Me dispongo a sentirme en la Presencia de Dios
Ofrezco este momento de oración, para que sea un momento de encuentro con Dios, y me ofrezco a mí mismo con todo lo que soy.
Oración Preparatoria [EE 46]: “Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”
Preámbulos
1º) Composición viendo el lugar: [EE 47].
2º) Petición: [EE 48]. “Señor, que vea.”
Escucho a Dios
San Marcos 10,46-52
Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo-Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". El le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Para profundizar: Jesús esta con una multitud. Camina con sus discípulos. Hace milagros, sana las dolencias de la gente, les devuelve la paz del corazón al perdonarles los pecados. Escucha a los que lo llaman insistentemente como a este ciego. Se acerca a el y le hace una pregunta obvia”¿Qué quieres que haga por ti? ¿Jesús no se da cuenta lo que le pasa al ciego? No se da cuenta lo que nos pasa a nosotros?
Si, se da cuenta. Pero quiere que nosotros nos hagamos cargo de nuestra vida. Espera que aprendamos a pedir desde lo más profundo de nuestro corazón aquello que realmente necesitamos.
Contempla la escena, mira lo que hacen los personajes, escucha lo que dicen, trata de “sentir” los sentimientos de Jesús.
Termina tu oración dando gracias por este encuentro con el Señor.
*
los pasos que te pueden ayudar para la oración, son:
Preparación de la Oración - Presencia de Dios - Escucho a Dios - Coloquio
Examen de la oración
.: Preparación de la Oración => busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración y del Silencio.
.: Me dispongo a sentirme en la Presencia de Dios => le abro la puerta de mi corazón a Dios. Busco encontrar en mi interior la presencia del Señor y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me mira, me escucha, me conoce…
# Ofrecimiento de este momento de oración para que sea un encuentro con Dios, me ofrezco a mí mismo con todo lo que soy con mis palabras o las de Ignacio:
“Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”
[EE 46: Oración Preparatoria, nos ayuda a disponernos en la clave del Principio y Fundamento]
# Preámbulos
1º) Composición viendo el lugar: [EE 47].
2º) Petición: será “demandar/pedir a Dios nuestro Señor lo que quiero y deseo” [EE 48].
.: Escucho a Dios => Leo despacio el texto con el que voy a rezar gustando cada palabra, cada frase, cuando encuentro algo con un sabor especial o donde siento que Dios me habla, me detengo, repito suavemente la frase, trato de meditar con el corazón, con los afectos. No es necesario terminar el texto, lo importante es profundizar y detenerme donde Dios me da a sentir algo especial. No se trata ni de pensar, ni de hacer reflexiones, sino sentir y gustar internamente.
.: Coloquio => Hablo con Dios o María en un diálogo libre de corazón a corazón…
Es un momento para estar con Dios, tiempo para hacer memoria ante Dios de lo que he descubierto y para darle una respuesta según lo que he visto, para ofrecerme por entero ante un don tan grande, comprometiendo toda mi libertad y toda mi voluntad; es el tiempo de la ofrenda sin reservas para vivir lo que he descubierto y no es para sacar conclusiones.
Mi yo habla a un Vos, a partir de lo que se me ha dado en esta oración en particular.
Me despido con reverencia, y le doy gracias por este encuentro. Termino con una oración.
.: Examen de la Oración: es un modo de orar para San Ignacio… después de la oración, dedico un tiempo a distanciarme para releer la manera en que la he vivido.
Primera anotación: Con el nombre de Ejercicios Espirituales, se quiere significar todo modo de examinar la conciencia, meditar, contemplar, orar vocal y mentalmente así como de otras actividades que más adelante se explicarán. En efecto: así como el pasear, caminar y correr son ejercicios físicos; de la misma manera cualquier modo que ayude a preparar y disponer el alma para quitar los afectos desordenados y, después de quitados, buscar y encontrar la voluntad divina y salvar el alma, se llaman Ejercicios Espirituales. [EE 1]
Ejercicios Espirituales para vencerse a sí mismo y ordenar la propia vida sin dejarse dominar por afecto que sea desordenado. [EE 21]
Ignacio recomienda no hacer el examen inmediatamente después de terminar la oración. Me tomo un momento, cambio de postura o lugar, sin olvidar que el examen también es oración.
En el examen de la oración no hacer juicio de valores. Vamos a volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante el tiempo de la oración. Y ¿qué cosas miro? las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos.
Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé?
Recordar (del latín: cordis = corazón)
“re-cordar” es volver a pasar por el corazón lo que viví durante la oración.
Y ¿qué es lo que vamos a mirar, y qué es lo que vamos a recordar?
- ¿Cómo estaba? Voy a traer a la memoria cómo estaba antes de comenzar la oración.
- ¿Me sirvió el lugar que elegí? ¿Pude rezar? ¿fue bueno para tu oración ese lugar?
- ¿Me pude relajar? ¿me distraje? ¿qué me distrajo?
- ¿Fui fiel al tiempo que me propuse rezar?
En los puntos siguientes encontramos la Clave de la Oración Ignaciana:
* ¿Qué pensamientos tuve (me vinieron durante la oración)?¿Qué frases, qué ideas?
* Este pensamiento que me vino me hizo acordar de tal cosa y sentir tal cosa.
Esto es más difícil, porque el sentimiento te compromete. Por eso lo importante es describir tus sentimientos: ¿qué sentiste? ¿qué pensamientos te vienen? Todos, tanto los que creo que son buenos como los que creo malos. Los pensamientos y los sentimientos que se contraponen... Describir y Escribir.
Como resultado de este proceso de examen vamos a obtener LA MOCIÓN
¿Qué es la moción? la moción es un Estado Espiritual que engloba todo, por eso, una vez que hice este proceso me pregunto: ¿cómo estoy en conjunto? Y descubro el Estado Espiritual que mueve mi voluntad, ¿cómo me quedé luego de esta oración?
Recién ahí voy a DISCERNIR a qué me mueve. La clave es: Descubrir y Discernir…
Resumiendo: los pasos son:
.: Describir todo, luego lo analizo, y veo el resultado.
.: ¿Cómo estoy? Esa es la moción. A la moción no la podés engañar, porque es lo que sentís.
Así examinamos nuestra oración. Esto nos puede ayudar también a examinar nuestro día:
La Pausa Diaria
Me voy relajando, acallando el ruido interior y tomando conciencia de que voy a hablar con Alguien que me acompaña.
1. Pido luz, ser lúcido, intentado vivir en transparencia: “sin el misterio de la luz la vida completa se vuelve laberinto”.
2. “Por dónde pasa mi Señor”. Voy recorriendo la jornada, viendo las pequeñas o grandes presencias de Dios en las personas, en los sucesos, en los sentimientos, en las lecturas, o en el trabajo bien realizado...
3. Doy gracias reconociendo tanto bien recibido y tanto bien dado durante este día.
4. Pido perdón por todo lo ambiguo, erróneo, dañino o negativo que haya podido hacer.
5. “¿Señor, qué quieres que haga?”. Pienso en cómo espera el Señor que actúe mañana.
En el último taller veremos: Reglas de discernimiento.
Toma Señor [EE 234]
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad,
todo mi haber y poseer; Vos me lo diste, a Vos, Señor, lo torno;
todo es tuyo, disponed a tu voluntad;
dame tu amor, dame tu gracia, que ésta me basta.
Ahora hagamos el examen… anotar:
.: ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
.: Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste descubrir en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo.
DESCRIBIR Y ESCRIBIR.
En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó.
Pensamientos y Sentimientos están muy unidos, actúan juntos, pero siempre es bueno en el momento de discernir saber cuáles son los pensamientos que produjeron el sentimiento para después aprender a ver qué pensamientos surgen del sentimiento que tengo.
Primero tengo que ver que pensamientos hay en mí y cómo resuena eso en el corazón.
¿Cómo se hace? Esto lo veremos en el próximo taller: solo un anticipo, es fundamental en el discernimiento el confrontar con otra persona a la que llamamos Acompañante Espiritual.
*
Oración
“Jesús, hijo de David, ten piedad de mí”
Preparación de la Oración
Me dispongo a sentirme en la Presencia de Dios
Ofrezco este momento de oración, para que sea un momento de encuentro con Dios, y me ofrezco a mí mismo con todo lo que soy.
Oración Preparatoria [EE 46]: “Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”
Preámbulos
1º) Composición viendo el lugar: [EE 47].
2º) Petición: [EE 48]. “Señor, que vea.”
Escucho a Dios
San Marcos 10,46-52
Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo-Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". El le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Para profundizar: Jesús esta con una multitud. Camina con sus discípulos. Hace milagros, sana las dolencias de la gente, les devuelve la paz del corazón al perdonarles los pecados. Escucha a los que lo llaman insistentemente como a este ciego. Se acerca a el y le hace una pregunta obvia”¿Qué quieres que haga por ti? ¿Jesús no se da cuenta lo que le pasa al ciego? No se da cuenta lo que nos pasa a nosotros?
Si, se da cuenta. Pero quiere que nosotros nos hagamos cargo de nuestra vida. Espera que aprendamos a pedir desde lo más profundo de nuestro corazón aquello que realmente necesitamos.
Contempla la escena, mira lo que hacen los personajes, escucha lo que dicen, trata de “sentir” los sentimientos de Jesús.
Termina tu oración dando gracias por este encuentro con el Señor.
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