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Carta del Padre Rubén Strina sj


18 de abril de 2013

Queridos amigos,

Con mucha alegría les cuento que la provincia argentino uruguaya de la Compañía de Jesús, a la cual pertenecemos, está haciendo un lindo camino en la pastoral juvenil y vocacional gracias a un interesante trabajo en red. Esta manera de trabajar nos permite conectarnos para sentirnos más unidos, a la vez que nos posibilita optimizar los recursos.

La Red Juvenil Ignaciana (RJI) está compuesta por todos los grupos de jóvenes que viven, con sus características propias, la espiritualidad ignaciana. Es en este marco dentro del cual estamos trabajando y deseamos continuar haciéndolo, para ello nos vemos en la necesidad de reordenar nuestra propuesta apostólica.

En función de lo anterior decidimos dar por terminados los “Encuentros Ignacianos” para dar lugar al “Espacio Ignaciano San Francisco Javier”. Un nuevo espacio de encuentro para jóvenes adultos entre 26 y 35 años, que comenzará en breve, los días martes de 20 a 21.30 en la sede del CEIA. Así, respondemos a la necesidad de dar desde el Evangelio una palabra específica para las situaciones que se presentan en cada etapa de la vida.

Para quienes, por cuestiones de edad u horarios, no se encuentren comprendidos en esta propuesta quedamos a disposición para buscar juntos otros espacios de crecimiento espiritual e inserción apostólica.

Espero que sigamos creciendo juntos en la fe. Con el cariño de siempre, un fuerte abrazo en el Señor.

Rubén Strina sj

PUNTOS – MARTES 21 DE AGOSTO DE 2012


Contemplación: Jesús y la samaritana.

Evangelio según San Juan 4, 1- 29
1 Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído decir que él tenía más discípulos y bautizaba más que Juan 2 –en realidad él no bautizaba, sino sus discípulos–3 dejó la Judea y volvió a Galilea.4 Para eso tenía que atravesar Samaría. 5 Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José.6 Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.7 Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber».8 Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.9 La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.10 Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva».11 «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva?12 ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».13 Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed,14 pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».15 «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla».16 Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí».17 La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido,18 porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».19 La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta.20 Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».21 Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre.22 Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.23 Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre.24 Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».25 La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo».26 Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo».27 En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?».28 La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:29 «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?».

Petición:  “ Sentir y gustar que Jesús es el único capaz de colmar nuestra Sed,  que sólo en ÉL somos capaces de mirar nuestro pozo y convertirlo en manantial … en Agua Viva que corre y da de beber a otros”

Algunos puntos para tener en cuenta, reflexionar y sacar provecho:

·         “Jesús tenía que pasar por Samaría”: El encuentro con la mujer samaritana, no será casual sino que es parte del plan de Dios. La salvación es para todos.
·         La escena principal esta atravesada por la tensión: una mujer y un hombre, solos, una samaritana y un judío. Al cruzar las primeras palabras el aire parece cortarse. Es Jesús quién toma la iniciativa, es Él quién sale al encuentro.
·         Jesús deja de lado  los prejuicios,  minimiza los conflictos sociales, habla de igual a igual a una mujer y se queda a solas con ella.  Parece ignorar los conflictos religiosos entre samaritanos y judíos. Rompe con nuestros esquemas. El diálogo se mueve en dos niveles: La Samaritana habla del Agua como elemento natural y Jesús habla del Don de Dios, de Dios mismo ofreciéndose a los paganos.
·         Paulatinamente la mujer irá comprendiendo quién es el hombre con el que habla, quién es Jesús. Podemos detectarlo en los cambios de nombre al dirigirse a Él, los mismos denotan el proceso de comprensión y transformación interior: Judío, Señor, Señor profeta, Mesías.
·         “Dame de beber” Jesús le pide Agua y la mujer primero se niega, nuestra resistencia ante lo desconocido. Pero Jesús despierta su curiosidad, provoca el deseo de la mujer y ella le pide que le de esa “Agua Viva”.
·         “Bien has dicho que no tienes marido”. Jesús se detiene en su persona, conoce su pasado y su presente.
·         “Yo Soy”: el dialogo con la samaritana es una verdadera catequesis. Paulatinamente Jesús le revela quién es, y culmina en la afirmación de  su condición divina: Él es el hijo de Dios.
·         “Llegaron los discípulos y se asombraban de que hablará con una mujer”. La actitud de los discípulos  quizás denote que aún son presos de los prejuicios de la época, pero no dicen nada.
·         “La mujer dejo su  cántaro  y corrió a la ciudad”. Signo de que ha encontrado esa “Agua Viva”. La samaritana ha encontrado  su manantial, ha tenido un encuentro personal con la fuente de ese manantial, con el mismo Dios y no se lo guarda para ella y sino que corre a  contarlo a quiénes aún tienen Sed.

Preguntas que pueden iluminar el coloquio:
¿Cuáles son las resistencias que impiden mi Encuentro con Jesús? ¿Soy capaz de dejar mis prejuicios para encontrarme verdaderamente con Jesús? ¿Con que personajes del texto me identifico, Jesús, La mujer, los discípulos, el pueblo samaritano, etc.?¿Que cosas, lugares, personas hay en mi pozo que impiden un encuentro auténtico con la fuente de mi manantial? ¿He podido encontrarme con mi manantial? ¿Doy testimonio de ese encuentro?



PUNTOS – MARTES 07 DE AGOSTO DE 2012


Contemplación: “Somos creados por Dios por amor

# Génesis 2,4b-25:

2 4b Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, 5 aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo, 6 pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. 7 Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
8 El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9 Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 De Edén nace un río que riega el jardín, y desde allí se divide en cuatro brazos. 11 El primero se llama Pisón: es el que recorre toda la región de Javilá, donde hay oro. 12 El oro de esa región es excelente, y en ella hay también bedelio y lapislázuli. 13 El segundo río se llama Guijón: es el que recorre toda la tierra de Cus. 14 El tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur. El cuarto es el Eufrates.
15 El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y le dio esta orden: "Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín, 17 exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte".
18 Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada". 19 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales de campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre. 20 El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. 22 Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. 23 El hombre exclamó:
"¡Esta sí que es hueso de mis huesos
y carne de mi carne!
Se llamará Mujer,
porque ha sido sacada del hombre".
24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.
25 Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.

* Petición: aquí será demandar:
la gracia de sentir y gustar
ser amada/o y creado/a continuamente por Dios para cumplir con Él mi vocación en este mundo
”…

Para profundizar:

- Ignacio en el “Principio y Fundamento” nos dice “El hombre es creado” [EE 23], se refiere al ser humano: varón y mujer... Entonces también podemos rezarlo en primera persona, es decir que: “soy cread@”, si, aquí y ahora estoy siendo cread@.

- Para ir profundizando en cómo nos ama Dios, te puede ayudar lo siguiente:
«Dios es amor
El amor de Dios es paternal y maternal, como debería ser cualquier amor; es un amor verdadero. Dios es padre con entrañas de madre. Él nos ama en verdad. La caridad encuentra su gozo en la verdad. …
Dios es infinita misericordia, pero es también el que dicta las grandes leyes de la vida... El amor de Dios es tierno, misericordioso, pero también luminoso y fuerte. Nos conduce a aceptar la verdad sobre nosotros mismos. No sabría ser de otra manera puesto que apela a nuestra libertad. Todo se da en la gracia de su presencia, de su misericordia, pero también nosotros tenemos una parte que vivir.
En los caminos de la evangelización, los dos apoyos esenciales son el amor y la verdad, el uno en el otro. No puede haber amor real sin verdad. No puede haber verdad constructiva sin amor; porque encontramos el amor, somos capaces de vivir el camino de regreso, de salir de la ceguera, de vernos como somos y aceptar ser vistos por Dios en realidad.
Dios es amor, nos ama con un amor de misericordia, llamado ágape. El amor de Dios nos precede, nos busca y nos encuentra. Es el primero. ¿Para qué sirve agotarse queriendo alcanzar a Dios cuando es él quien no logra alcanzarnos y quien espera que nosotros nos dejemos tocar? Siempre es él quien tiene la iniciativa. Henri Nouwen no dijo otra cosa cuando escribió:
“Durante la mayor parte de mi vida luché para encontrar a Dios, para conocerlo, para amarlo […] ahora me pregunto si me percaté suficientemente de que durante todo este tiempo Dios intentaba encontrarme, conocerme y amarme”. [Henri Nouwen, El regreso del hijo pródigo, Madrid, PPC, p. 132.]
Cada persona es creada y amada como un ser único. Es una ley de vida fundamental. Cada uno es él mismo, con su identidad completamente personal, su propia tarea y dirección. La diferenciación, la no-mezcla de los seres humanos es un principio esencial puesto que funda nuestra relación con Dios, nuestra identidad, nuestra transformación. Es nuestro punto de partida, nuestro anclaje, nuestro consuelo, la buena nueva, nuestra seguridad esencial...
Pero los desórdenes del amor, las heridas del corazón que quizás han marcado nuestra historia, pueden ser otros obstáculos a esta capacidad para recibir el amor de Dios. Si el amor es vivido como impensable, imposible, peligroso o amenazador, si nos hemos instalado en la omnipotencia y hemos adoptado la costumbre de arreglarnos solos, contando sólo con nuestras fuerzas y competencias, el amor de Dios no podrá alcanzarnos, pues aunque siempre se ofrece, nunca se impone.
¿Qué ha pasado para que nos encontremos incapaces de recibir el amor de Dios? ¿Cómo nos dejamos amar? …”».
Pacot, Simone, Evangelizar lo profundo del corazón: Aceptar los límites y curar las heridas”, Buenos Aires, Ágape, 2011, pág. 15 a 19

- "No es caótico lo que te rodea, es que todo esta naciendo"...

# Sal 139,13-15:


13 Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
14 te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!

Tú conocías hasta el fondo de mi alma
15 y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,
cuando era tejido en lo profundo de la tierra.



PUNTOS – MARTES 26 DE JUNIO DE 2012


Una espiritualidad desde abajo
que dialoga con sus enfermedades y heridas

Evangelio según San Marcos 5,21-43.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva".
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada". Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?". Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?". Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad". Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme". Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate”. En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

“Por muy golpeados que estemos por la vida existe en el interior de cada uno un espacio sano, el sancta sanctorum o santuario sagrado al que sólo tiene acceso Dios. Allí, en medio de nuestro ser desgarrado, podemos sentir la presencia de un Dios que sana.”
Anselm Grün y Meinrad Dufner[1]

Contemplación

.: Preparación de la Oración
busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración y del Silencio.

.: Me pongo en la Presencia de Dios
Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas al servicio y alabanza de su divina Majestad.” [EE 46]

.: Preámbulos
1º) La Historia: traer la historia de la cosa que tengo que contemplar [EE 102/264]
2º) Composición viendo el lugar:
Aquí será ver cómo era el mar y la barca donde estaba Jesús con la multitud. Imaginar el clima cálido y la brisa marina, ver los pescadores que están trabajando; los pájaros que vuelan en el cielo; escuchar como rompen las olas sobre la arena.
3º) Pedir lo que deseo: aquí será demandar: la fortaleza necesaria para poder reconciliarnos con nuestras enfermedades y heridas

.: Puntos
Meterme en la escena… ser uno más ahí en la historia… Ignacio nos invita a hacernos un pobrecito y un esclavito indigno mirándolos, contemplándolos y sirviéndolos en su necesidad, como si presente me hallase, con todo el acatamiento y reverencia posible. Después “reflectir” (reflejar la luz) en mí mismo para sacar algún provecho. De a poco, vamos pasando por los cinco sentidos espirituales, por nuestras experiencias en esto que estamos contemplando…

1°) Ver las personas de la contemplación (el jefe de la sinagoga que pide a Jesús que cure a su hijita, los discípulos que acompañaban a Jesús, la mujer que sufría de hemorragias, la multitud que se apretujaba en torno a Jesús, la mirada y las acciones de Jesús hacia las personas) y reflictiendo en mí mismo procurar sacar algún provecho.
2°) Escuchar lo que hablan y sacar algún provecho (Escuchar las voces de los personajes que aparecen en el evangelio, las preguntas que hace Jesús a la multitud: "¿Quién tocó mi manto?", las palabras de amor que dirige a la mujer enferma: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad" y las palabras de consuelo que le dice al Jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". Escuchar también lo que le dice Jesús a la multitud que estaba desconsolada: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme" ; y a la niña: “yo te lo ordeno, levántate.”
3°) Mirar lo que hacen y sacar algún provecho. Ver como Jesús se compadece de la multitud, busca ayudarlos para que sanen sus heridas y enfermedades. Contemplar también la fe y la confianza que depositan la mujer y el jefe de la sinagoga en Jesús.

·# Considerar cómo Jesús escucha la voz silenciosa y la necesidad de la mujer con hemorragia, identifica su caricia entre una multitud que lo apretujaba.
.: Coloquio: dialogo con Jesús las cosas que fui sintiendo en mi contemplación.

Algunos puntos de reflexión para el coloquio son los siguientes:

·         Jesús cura a todos sin importar su rango o el cargo que tengan. Si bien Jairo, el jefe de la sinagoga, es el primero en pedirle ayuda, Jesús también detecta la necesidad y el sufrimiento de esa mujer “anónima” que sale de la multitud y de la cual no tenemos mayores referencias.
·         Al igual que la mujer, todos hemos padecido algún tipo de enfermedad (ya sea física o espiritual) y tenemos heridas y cicatrices.
·         ¿Qué enfermedades padecemos o hemos padecido? ¿Qué heridas nos ha dejado nuestra historia?
·         ¿De qué manera mis enfermedades y heridas me llevan a descubrir mi propia realidad?
·         La enfermedad viene a ser como un grito de Dios que nos introduce en la verdad y nos orienta en dirección al tesoro que hay oculto en nosotros mismos (Grün y Dufner, 2011).
·         Antes de experimentar la sanación, la mujer que padecía la hemorragia tuvo que reconocer su enfermedad, su limitación, su vergüenza y atreverse a salir en busca de Jesús.
·         Cuándo Jesús pregunta quién lo había tocado ella estaba “asustada y temblando” y arrojándose a sus pies le confiesa toda la verdad. Esto indica que la curación es un proceso que conlleva sentimientos encontrados, miedos y frustraciones.
·         Al igual que la mujer hemos recurrido a diferentes médicos, remedios, hemos gastado dinero, tiempo y energía en pensar que nosotros tenemos el control sobre nuestras heridas y enfermedades.
·         Como la multitud nos alborotamos y lloramos ante muchas cosas que tienen solución, es decir, se nos olvida que Jesús es vida, y por ende, oposición de la muerte.
·         Cuando dejamos morir nuestra espiritualidad, nuestros sueños, nuestras esperanzas, Jesús nos dice Talitá kum, y nos ordena a levantarnos…
·         Para cerrar, pido a Dios que al igual que la mujer que sufría de las hemorragias, me permita contemplar y dialogar con mis impulsos negativos, fracasos, miedos, heridas y enfermedades.
·          Preguntarme qué mensajes me quiere transmitir Dios Padre a través de todas estas cosas que considero “negativas” o “dañinas”.
·         Anselm Grün y Dufner (2011) nos explican que al atrevernos a dialogar con nuestros sentimientos negativos, por ejemplo la ira, podemos darnos cuenta de que estamos viviendo una vida falsa y de que buscamos aparentar una imagen (de persona bondadosa, generosa, PERFECTA) que no concuerda con la imagen verdadera que Dios tiene de nosotros.
·         Llegará el día en que esté cansado de aparentar todo aquello que no soy, de buscar tener el control sobre la sanación de mis heridas, atreviéndome a presentarme desnudo ante el Señor, ”y me sentiré al fin libre de tanta absurda pretensión de atribuir los logros de mi espiritualidad a merecimientos propios.”(Grün, 2011)

  
.: Examen de la Oración
El examen es volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración…



* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…




Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:
Memoria: sentimientos, afectos, re-cordis Y (recordar)
Entendimiento: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones
Voluntad: deseos, ganas, opciones
Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…
Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? Describir y Escribir.



[1] Grün. A. y Dufner. M. (2011). Una espiritualidad desde abajo. El diálogo con Dios desde el fondo de la persona. Buenos Aires, Agape.

Puntos: MARTES 15 DE MAYO DE 2012

“ASCENSIÓN DEL SEÑOR”


1. PREPARACIÓN DE LA ORACIÓN
BUSCO UN LUGAR donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, la respiración y del silencio.


2. ME PONGO EN PRESENCIA DE DIOS
Busco encontrar en mi interior la presencia de Dios y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me mira, me escucha, me conoce…
ORACIÓN PREPARATORIA (nos ayuda a disponernos en la clave del PRINCIPIO Y FUNDAMENTO):
“Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”


PREÁMBULOS:
1º) LA HISTORIA: traer la historia de la cosa que tengo que contemplar.
2º) COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR: Jesús comiendo con los Apóstoles
3º) PETICIÓN:”demandar lo que quiero; y aquí será pedir la gracia para alegrarme y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor”.
¿QUÉ ES CONTEMPLAR? Es meterme en la escena… ser uno más ahí en la historia…S. Ignacio nos invita a hacernos un pobrecito y un esclavito indigno mirándolos, contemplándolos y sirviéndolos en su necesidad, como si presente me hallase… Después “reflectir” (reflejar la luz, dejarme mirar por la escena) en mí mismo para sacar algún provecho.
De a poco, vamos pasando por los cinco sentidos espirituales, por nuestras experiencias en esto que estamos contemplando…
- VER LAS PERSONAS y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
- OÍR LO QUE HABLAN y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
- OLER, GUSTAR Y TOCAR, y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
En definitiva, MIRAR LO QUE HACEN Y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…


3. PUNTOS
Según el libro de los Hechos de los apóstoles, luego de su Resurrección, durante cuarenta días, Jesús se siguió apareciendo visiblemente a la comunidad. Terminado ese tiempo, pasó a estar junto al Padre, al lugar que le corresponde, en su gloria y divinidad.


HECHOS DE LOS APÓSTOLES 1, 1-11
“En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". Él les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
"Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".


El contexto del relato
El relato comienza diciendo que “durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios”. El número 40 significaba un ciclo o proceso completo. En la Biblia se nos cuenta que el diluvio duró 40 días con sus noches; el pueblo de Israel peregrinó por el desierto durante 40 años; Jesús se dispuso interiormente para iniciar su ministerio ayunando y orando durante 40 días; la Iglesia se prepara durante 40 días para la celebración de los misterios pascuales, la Cuaresma.
En este contexto simbólico, la liturgia ubica la fiesta de la Ascensión 40 días después de la resurrección de Jesús. Así se quiere expresar que Jesús cumple su éxodo o peregrinación pascual durante 40 días, durante los cuales se aparece repetidas veces a sus discípulos y les da las últimas instrucciones antes de ir al Padre.
Lo que celebramos en esta fiesta es la plena glorificación de Cristo, junto al Padre, al que retorna una vez cumplida la misión que le había sido confiada.
Cuando usamos la palabra “Ascensión” de alguna manera tenemos en el imaginario los misiles que viajan por el espacio o la exploración de los astronautas. Jesús resucitado no se remontó a los cielos en el sentido físico de los misiles o de los viajes de los astronautas. Por eso algunos teólogos prefieren hablar de “glorificación” o “exaltación”, en lugar de utilizar la palabra “Ascensión” para evitar las ambigüedades del lenguaje.
También el uso de la palabra “cielo” es problemático porque lo asociamos con un lugar geográfico; por eso, cuando hablamos del cielo miramos hacia arriba y cuando hablamos del infierno miramos hacia abajo. El cielo no es un lugar sino un estado; consiste en estar junto a Dios, verlo, gozarlo, amarlo por toda la eternidad.
El texto de los Hechos de los Apóstoles dice: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, recibirán fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo”.
La Ascensión significa, pues, para nosotros un mandato misionero. Debemos anunciar al mundo la buena noticia de Jesús resucitado, la cual no queda circunscrita a un pueblo, como sucedió en el Antiguo Testamento, sino que desborda todas las fronteras geográficas y culturales.
También, los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que “se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos”. La nube de la cual nos habla nada tiene que ver con un fenómeno climático. En la Biblia, la nube simboliza la presencia de Dios en circunstancias particularmente solemnes: por ejemplo, Moisés recibió las Tablas de los Diez Mandamientos en medio de una nube; cuando la Transfiguración de Jesús en la cima de un monte, una nube lo envolvió; la nube que oculta a Jesús en la Ascensión nos está diciendo que Jesús entra en el ámbito de la divinidad, es constituido Señor de todo lo creado.
En palabras de Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret, “el Jesús que se despide no va a alguna parte de un astro lejano. Él entra en la comunión de vida y poder con el Dios viviente, en la situación de superioridad de Dios sobre todo espacio. Por eso no se ha marchado, sino que, en virtud del mismo poder de Dios, ahora está siempre presente junto a nosotros y por nosotros”.


4. COLOQUIO
Terminar con un DIÁLOGO LIBRE de corazón a corazón… con Jesús, desde donde estoy en la contemplación a partir de lo que he vivido, no me faltarán palabras para pedir, agradecer, alabar o simplemente disfrutar de lo que se me ha dado. Me despido haciendo un gesto, y DOY GRACIAS por este encuentro. Termino con un Padrenuestro.


5. EXAMEN DE LA ORACIÓN
El examen es volver a MIRAR, a RECORDAR, para DESCRIBIR Y ESCRIBIR lo que me pasó durante la oración… Lo fundamental es: ¿Cómo me fue? La pregunta hay que hacérsela a las imágenes y no la cabeza, ¿qué es lo que me pasó?, ¿cómo me quedé?, ¿donde me ubico en la escena y que se me dice a mí en particular en esa escena? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve?.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, te damos gracias por confiar tanto en nosotros,
que nos has entregado la misión misma de tu Hijo:
para hacerle presente en el mundo.
Que reinemos con él aprendiendo de él a servir,
de forma que nuestros hermanos vean palpablemente
que Cristo vive porque somos su cuerpo visible para el mundo.

Puntos - Martes 24 de Abril


"no el mucho saber harta y satisface el alma,
sino el sentir y gustar de las cosas internamente". [EE 2]

Evangelio según San Juan 10,11-18. 
Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.  El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.  Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.  Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí  -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.  Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.  El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla.  Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre". 



"pero cuando es DIOS el que ama ¿de qué no es capaz el amor?" (R. Guardini).



Preparación de la oración:
·         Busco un lugar cómodo y tranquilo. Trato de recordar qué lugar me había funcionado mejor, o qué postura corporal.
·         Quietud, ése silencio del cuerpo. Vamos a oración a hablar con Dios, pero sobre todo a escucharlo. Concentrarse en el cuerpo, hacerme consciente de él, de todos los movimientos involuntarios que aparecen cuando intento quedarme quieto.
·         Silencio interior, haber intentado permanecer quietos por unos minutos ya ha favorecido bastante el silencio interior. Nos obliga a conectarnos con nuestro cuerpo. Ahora toca terminar la tarea intentando dejar quieta nuestra mente.
·         Hemos apagado los destellos de nuestro cuerpo y mente. Un silencio de oscuridad nos permite concentrarnos en la presencia de Dios. Dejamos crecer esa luz dentro nuestro, el sentimiento de presencia, de cercanía.

Petición:
·         Comienzo con una oración.
·         Será aquí pedir la gracia de conocerme a mí y conocer a Dios. “Señor, que me conozca, que te conozca”.

Meditación:

Lo primero que ha de saltar a la vista de nuestro corazón es que Dios nos conoce. Es una verdad evidente, pero profunda y llena de implicancias. Toda la vida tardaremos en aceptar lo que Dios ha visto, de una vez. Nos ha visto a nosotros. Este conocimiento de Dios es un conocimiento de amor. No nos conoce con indiferencia, sino con verdadera predilección. De hecho, podríamos decir que “conocer” a la manera de Dios es como contemplar. Es sentirse conmovido por la presencia. Y tanto se conmueve, que en todo obra a nuestro favor. Y tanto obra a nuestro favor, que se determinó a hacerse hombre. A humana y verdaderamente entregar su vida por nosotros, a quienes conoció y amó desde el principio. Y esta entrega sería absurda si terminase en la cruz. Un acto sentimental, quizás, pero sin sentido. Un suicidio de Dios. Pero no lo es. La entrega se completa, adquiere todo su sentido en la resurrección. La entrega es resurrección.

Lo segundo que veremos, es que “sus ovejas” le conocen. ¿Cómo conocemos nosotros a Dios? ¿Cuánto de Dios sabemos, pero no amamos? ¿Cuánto de Dios sabemos o amamos, pero no convertimos en entrega? ¿A cuántas cosas nos entregamos, incluso las buenas y legítimas, pero no por amor de Dios? ¿Cuántas cosas, incluso las buenas, cumplimos por costumbre, por mandato, por convicción (de ideas), pero no por amor? ¿A cuánto estaríamos dispuestos por amor a Jesús, si nos faltasen el auxilio de las ideas, de los mandatos y de las costumbres?  No conocemos a Dios como las ovejas conocen a su pastor. Dios se hizo hombre para que el hombre le conozca. Hay una intimidad entre a quien queremos conocer y nosotros que conocemos. La oveja no se hace más oveja por conocer a su pastor, el hombre se humaniza por conocer a Dios que se hizo hombre.

Antes de terminar la oración, hago un coloquio (converso internamente) con Dios, trayendo a la  vista la petición.

Termino dando gracias por lo recibido, de lo que aproveché, y de lo que dejé pasar.

Examen de la oración:
·         El examen de la oración es una parte tan importante como la oración misma. También aquí actúa el espíritu con mociones.
·         Es necesario “cambiar de aire”. A veces se recomienda distraerse un poco antes de hacer el examen. La idea es volver a mirar lo meditado desde otro ángulo.
·         ¿Cómo me sentí en la oración? ¿Bien? ¿Mal? ¿Cómodo? ¿Incómodo? ¿Distraído? Empezar con ideas simples.
·         Pensar en cómo estaba antes de la oración, y cómo me encuentro después. ¿Estoy más tranquilo? ¿Más alegre? ¿Encontré paz? ¿Soy más sensible y sereno ante los demás?
·         En qué cosas, durante la oración, de las que pensé o sentí, me trajeron paz, confianza, alegría, serenidad. Y cuáles lo contrario. Las anoto.
·        Escribo una pequeña frase para recordar lo recibido en esta oración. Pequeña es pequeña. 


PUNTOS – MARTES 17 DE ABRIL DE 2012


El sueño del Señor Dios
¿Cómo hacer para tenerle confianza a Tata Dios, cuando todo nos parece incomprensible y absurdo? Porque es realmente duro vivir ciertos momentos de nuestra existencia sin comprender el para qué de los acontecimientos. Se necesita un gran amor a Dios para tenerle confianza.
Menapace, Mamerto. “Las exigencias del amor”, Buenos Aires, Patria Grande, 1996, pág. 7 a 9.

"pero cuando es DIOS el que ama ¿de qué no es capaz el amor?" (R. Guardini).

Contemplación
.: Preparación de la Oración
.: Me pongo en la Presencia de Dios
Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas al servicio y alabanza de su divina Majestad.” [EE 46]
.: Preámbulos
1º) La Historia:
“Cómo Cristo nuestro Señor aparece a Nuestra Señora” [EE 218]
Aquí es como después que Cristo expiró en la cruz el cuerpo quedó separado del alma, y con él siempre unida a la Divinidad. La bienaventurada alma –igualmente unida a la Divinidad- descendió al infierno, de donde sacó las almas de los justos; regresando al sepulcro y resucitando se apareció, en cuerpo y alma, a su bendita Madre.
“La Resurrección de Cristo nuestro Señor y la primera Aparición Suya” [EE 299]
Apareció a la Virgen María; lo cual aunque nada se diga en la Escritura, se sobreentiende diciendo que se apreció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento como está escrito: “¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender?”
2º) Composición viendo el lugar:
Aquí será ver la disposición del santo sepulcro y el lugar o casa de Nuestra Señora; observando detalladamente todas las partes, en particular la habitación o el oratorio, etc.
3º) Pedir lo que deseo: aquí será demandar: gracia para alegrarme y gozarme intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor” [EE 221]
.: Puntos
1°) Ver las personas de la contemplación, y reflictiendo en mí mismo procurar sacar algún provecho.
2°) Escuchar lo que hablan y sacar algún provecho.
3°) Mirar lo que hacen y sacar algún provecho.
4°) Considerar cómo la Divinidad, que en la pasión parecía esconderse, ahora aparece y se manifiesta tan milagrosamente en la santísima Resurrección, mediante los verdaderos y santísimos efectos de ella.
5°) Mirar el oficio de consolar que ejerce Cristo nuestro Señor, comparándolo con el modo con que suelen consolarse los amigos, unos a otros, recíprocamente.
.: Coloquio: diálogo como hablo con un amigo… hablo de mí, de cómo está mi esperanza, mi confianza en ese sueño vital mío y de Dios… según lo que fui sintiendo en mi contemplación.
* Terminar pidiendo a María para que me alcance de su Hijo y Señor la gracia de ______________ (elijo lo que pido relacionado con lo que viví en la contemplación), después rezar un Ave María. Pedir otro tanto al Hijo para que me lo alcance del Padre y decir el “Alma de Cristo”. Finalmente pedir lo mismo al Padre, para que Él me lo conceda, rezar después un Padre Nuestro.

.: Examen de la Oración
El examen es volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración… 

* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…


Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:
Memoria: sentimientos, afectos, re-cordis Y (recordar)
Entendimiento: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones
Voluntad: deseos, ganas, opciones
Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…
Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? Describir y Escribir.

# Una palabra con la que puedas resumir las gracias recibidas en esta oración.

* También para nosotros hay un sueño de Tata Dios, que aún espera cumplirse.
Recíbeme Señor según tu promesa y viviré, que no quede frustrada mi esperanza.
Que por mi causa no queden defraudados los que esperan en ti, Señor Dios.
Menapace, Mamerto. “Las exigencias del amor”, Buenos Aires, Patria Grande, 1996, pág. 108.