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Puntos: MARTES 15 DE MAYO DE 2012

“ASCENSIÓN DEL SEÑOR”


1. PREPARACIÓN DE LA ORACIÓN
BUSCO UN LUGAR donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, la respiración y del silencio.


2. ME PONGO EN PRESENCIA DE DIOS
Busco encontrar en mi interior la presencia de Dios y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me mira, me escucha, me conoce…
ORACIÓN PREPARATORIA (nos ayuda a disponernos en la clave del PRINCIPIO Y FUNDAMENTO):
“Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”


PREÁMBULOS:
1º) LA HISTORIA: traer la historia de la cosa que tengo que contemplar.
2º) COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR: Jesús comiendo con los Apóstoles
3º) PETICIÓN:”demandar lo que quiero; y aquí será pedir la gracia para alegrarme y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor”.
¿QUÉ ES CONTEMPLAR? Es meterme en la escena… ser uno más ahí en la historia…S. Ignacio nos invita a hacernos un pobrecito y un esclavito indigno mirándolos, contemplándolos y sirviéndolos en su necesidad, como si presente me hallase… Después “reflectir” (reflejar la luz, dejarme mirar por la escena) en mí mismo para sacar algún provecho.
De a poco, vamos pasando por los cinco sentidos espirituales, por nuestras experiencias en esto que estamos contemplando…
- VER LAS PERSONAS y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
- OÍR LO QUE HABLAN y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
- OLER, GUSTAR Y TOCAR, y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
En definitiva, MIRAR LO QUE HACEN Y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…


3. PUNTOS
Según el libro de los Hechos de los apóstoles, luego de su Resurrección, durante cuarenta días, Jesús se siguió apareciendo visiblemente a la comunidad. Terminado ese tiempo, pasó a estar junto al Padre, al lugar que le corresponde, en su gloria y divinidad.


HECHOS DE LOS APÓSTOLES 1, 1-11
“En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". Él les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
"Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".


El contexto del relato
El relato comienza diciendo que “durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios”. El número 40 significaba un ciclo o proceso completo. En la Biblia se nos cuenta que el diluvio duró 40 días con sus noches; el pueblo de Israel peregrinó por el desierto durante 40 años; Jesús se dispuso interiormente para iniciar su ministerio ayunando y orando durante 40 días; la Iglesia se prepara durante 40 días para la celebración de los misterios pascuales, la Cuaresma.
En este contexto simbólico, la liturgia ubica la fiesta de la Ascensión 40 días después de la resurrección de Jesús. Así se quiere expresar que Jesús cumple su éxodo o peregrinación pascual durante 40 días, durante los cuales se aparece repetidas veces a sus discípulos y les da las últimas instrucciones antes de ir al Padre.
Lo que celebramos en esta fiesta es la plena glorificación de Cristo, junto al Padre, al que retorna una vez cumplida la misión que le había sido confiada.
Cuando usamos la palabra “Ascensión” de alguna manera tenemos en el imaginario los misiles que viajan por el espacio o la exploración de los astronautas. Jesús resucitado no se remontó a los cielos en el sentido físico de los misiles o de los viajes de los astronautas. Por eso algunos teólogos prefieren hablar de “glorificación” o “exaltación”, en lugar de utilizar la palabra “Ascensión” para evitar las ambigüedades del lenguaje.
También el uso de la palabra “cielo” es problemático porque lo asociamos con un lugar geográfico; por eso, cuando hablamos del cielo miramos hacia arriba y cuando hablamos del infierno miramos hacia abajo. El cielo no es un lugar sino un estado; consiste en estar junto a Dios, verlo, gozarlo, amarlo por toda la eternidad.
El texto de los Hechos de los Apóstoles dice: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, recibirán fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo”.
La Ascensión significa, pues, para nosotros un mandato misionero. Debemos anunciar al mundo la buena noticia de Jesús resucitado, la cual no queda circunscrita a un pueblo, como sucedió en el Antiguo Testamento, sino que desborda todas las fronteras geográficas y culturales.
También, los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que “se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos”. La nube de la cual nos habla nada tiene que ver con un fenómeno climático. En la Biblia, la nube simboliza la presencia de Dios en circunstancias particularmente solemnes: por ejemplo, Moisés recibió las Tablas de los Diez Mandamientos en medio de una nube; cuando la Transfiguración de Jesús en la cima de un monte, una nube lo envolvió; la nube que oculta a Jesús en la Ascensión nos está diciendo que Jesús entra en el ámbito de la divinidad, es constituido Señor de todo lo creado.
En palabras de Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret, “el Jesús que se despide no va a alguna parte de un astro lejano. Él entra en la comunión de vida y poder con el Dios viviente, en la situación de superioridad de Dios sobre todo espacio. Por eso no se ha marchado, sino que, en virtud del mismo poder de Dios, ahora está siempre presente junto a nosotros y por nosotros”.


4. COLOQUIO
Terminar con un DIÁLOGO LIBRE de corazón a corazón… con Jesús, desde donde estoy en la contemplación a partir de lo que he vivido, no me faltarán palabras para pedir, agradecer, alabar o simplemente disfrutar de lo que se me ha dado. Me despido haciendo un gesto, y DOY GRACIAS por este encuentro. Termino con un Padrenuestro.


5. EXAMEN DE LA ORACIÓN
El examen es volver a MIRAR, a RECORDAR, para DESCRIBIR Y ESCRIBIR lo que me pasó durante la oración… Lo fundamental es: ¿Cómo me fue? La pregunta hay que hacérsela a las imágenes y no la cabeza, ¿qué es lo que me pasó?, ¿cómo me quedé?, ¿donde me ubico en la escena y que se me dice a mí en particular en esa escena? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve?.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, te damos gracias por confiar tanto en nosotros,
que nos has entregado la misión misma de tu Hijo:
para hacerle presente en el mundo.
Que reinemos con él aprendiendo de él a servir,
de forma que nuestros hermanos vean palpablemente
que Cristo vive porque somos su cuerpo visible para el mundo.

Martes 20/09 - Taller Ignaciano


La relectura cotidiana o examen

v     ¿Por qué esta oración cotidiana?

       La relectura de la jornada (o Examen o Evaluación de la jornada) formaliza y permite un movimiento de encuentro que algunos han llamado con mucha razón “oración de alianza”. Esta alianza de la cual Dios tiene la iniciativa y que se manifiesta siempre en lo cotidiano pide una respuesta, una aceptación de parte de cada hombre.

§        El postulado inicial es que Dios es el primero en dar. Nos da la vida, el crecimiento al mismo tiempo que todas las cosas y habita en nuestra historia. En el corazón de mi vida, “Dios trabaja y labora por mi”.

§        2°: En el modo de utilizar lo cotidiano, y no “fuera de él”, es donde se dice, se expresa o se rechaza nuestra respuesta a la alianza, nuestra fidelidad o no al Señor.

§        3°: Está en nosotros el “no olvidar” es decir “hacer memoria”, que Dios es nuestra fuente, el celebrarlo no sólo litúrgicamente, sino viviendo con coherencia esta realidad de fe. Nosotros somos, por lo tanto quienes “releemos” el pasado para dar gracias y orientar el porvenir .

§        4°: En el uso regular y frecuente de la relectura es donde se hace posible discernir el modo cómo Dios trabaja y cómo podemos responderle mejor en lo cotidiano.

Ø     De ahí que sería conveniente renovar cada día esta alianza.

Ø     Para ello, el examen de la jornada será ante todo un encuentro personal con mi Dios.

Ø     Desde el interior de esta relación de fe, es donde repasaré, con Él y en la medida de lo posible como Él, el contenido de mi jornada o un acontecimiento determinado de mi historia.

Ø     En él discerniré poco a poco su presencia, su fidelidad, sus dones, su Espíritu en acción, la manera de responder y de ajustarme a todo ello.

·        Lo que la relectura no es:

*       Una lista de acontecimientos sobre los que debo emitir un juicio moral:
            Yo/mi vida... a partir de mis criterios.
*       Un simple balance que todo ser humano podría hacer al final de la jornada.
*       Un buscar ante todo ¡“lo que he hecho mal”! Un examen minucioso de mis faltas.
v     El modo de proceder global

·         Escoger el momento oportuno y la posición mejor (a medianoche y en la cama, existe el peligro de dormirse).

·        Concederse un tiempo limitado (de diez a veinte minutos).
            Como en toda oración, darme cuenta de que estoy en presencia de Dios, orientar mi       
            corazón y mis intenciones hacia El, tal como me encuentro al final de este día.

1. Doy gracias al Señor por lo que ha hecho y me ha concedido hoy.

2. Pido luz, un corazón abierto para releer mi manera de comportarme ante los dones de Dios.

3. Examino: Veo lo que ha sido mi jornada, acontecimientos, acciones, palabras, pensamientos. Es    
   el momento del discernimiento.

4. Pido perdón por mis debilidades y faltas.

5. Me ofrezco y me confío al Señor, decidiendo tal vez sobre un punto que debería mejorar
    mañana.


v     Adaptación progresiva para introducirse en el examen:

*     Que cada uno adapte esta forma de oración según el momento en el que se encuentra (ritmo, lugar).

*     Los principiantes o quienes encontrasen dificultad en dar gracias a Dios pueden quedarse varias   semanas en los 3 primeros tiempos para no transformar esta oración en “examen
narcisista”.

*     Otros apuntarán a la conversión que el examen hace posible.

*     Y, más tarde, podrá avanzar hacia algo que esta forma de oración ayuda a afinar: El discernimiento.

- Usar las sugerencias que siguen con libertad y sabiduría, pero también con generosidad y deseo de avanzar.

·        Para los principiantes

    Ejercitarse durante varias semanas en la acción de gracias (sobre todo aquellos que tienen dificultad para dar gracias, o se sienten inclinados a mirarse a sí mismos, o a no ver sino lo negativo).



1º tiempo: Hacerse presente a Dios

   Lo importante, más que el pasado, es ahora, este momento con el Señor... Con un gesto, con una oración sencilla, me vuelvo hacia aquel que es la fuente y la meta de mi vida. Al final de esta jornada, entro en la alianza que el Señor no ha dejado de ofrecerme.

2º tiempo: Pedirle su luz

   Él es el único que puede revelarme el sentido verdadero de lo que he vivido.
Le pido que me ayude a ver mi jornada según su corazón y a través de sus ojos. Trato de ponerme en la longitud de onda correcta, con fe en un Dios misericordioso, Dios de vida, de amor, de verdad...
Ponerme directamente a examinar lo que he hecho bien o mal me llevaría a juzgar según mis criterios, con peligro de narcicismo. Para disponerme mejor, comienzo celebrando a Dios y sus dones.

3er tiempo: Dar gracias a Dios (o reconocer y devolver a Dios sus gracias)

Ver, en lo que he vivido, todos aquellos dones de los que puedo estar agradecido a Dios y decírselo:
                - Sea dejando que pase la jornada por mi memoria como una película, al mismo tiempo que reconozco cómo trabaja Dios por mí y por su Reino, o sus dones.
                - Sea dejando que aflore en mí todo lo que ha sido motivo de alegría, de agradecimiento, de paz... dando gracias a Dios que es la fuente de todo ello. No tener miedo de ser “simplista” o de tener razones “ingenuas” de agradecer a Dios, ya que el dar gracias nos abre a la acción de la gracias.
               - Sea viendo con mayor detalle un aspecto, un momento o una situación vivida: Todo lo que ahí me habla de Dios, de su amor, o del Reino en devenir, del Evangelio. Es posible que descubra ahí paralelismos con lo que vivió Jesús o el Pueblo de Dios: Personas que se enderezan, reconciliaciones, curaciones...
                - Sea recordando cosas de las que he sido simple testigo, incluso acontecimientos del mundo, viendo en ellos la presencia de Dios, cómo me conmueve, y a qué me llama.

4º tiempo: Renovado por esta relectura, abrirme al porvenir

   Confiar al Señor la jornada de mañana, pidiéndole su gracia: Ver si, a la luz de una renovada conciencia del amor y de la presencia de Dios en mi vida, no hay algún punto sobre el que sería conveniente trabajar más.  Tomar una decisión y pedir a Dios su ayuda.

Terminar con un Padre Nuestro o alguna otra oración.

Atención

   Este tiempo de relectura en clave de acción de gracias es capital. Sólo esta actitud fundamental me permitirá releer de forma adecuada la evolución y el contenido de mi vida. Por eso vale la pena perseverar semanas y hasta meses, fomentando esta vuelta a Dios, a su alianza, descubriendo cómo Él ha permanecido fiel.
Dedicar este tiempo a la acción de gracias no quiere decir que estemos llenos de sentimientos de alabanza y de alegría.  La acción de gracias es una vuelta a Dios, agradeciéndole sus dones, como hacía el Hijo. Y esto puede ser vivido aún en situaciones difíciles.

Si en el momento de hacer esta relectura, estoy inquieto, cansado, o preocupado, puedo ponerme en presencia de Dios tal como me siento, con todo lo que llevo encima y tratar sencillamente de separarme de mí para re-poner todo ello en Dios. Confiarle lo que me agita; y recordar hasta qué punto El es amor, paz, fidelidad.



"Yo vine para que tengan vida, y la tengan en abundancia” …
Jn 10, 10



Bibliografía: El presente trabajo es un resumen del texto de Bethy Oudot: “Anexo2: Pautas para Orar según la escuela de Ignacio de Loyola”

Martes 28/06: Encuentro de Oración

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”.

Los Cuatro Acuerdos”, Dr. Miguel Ruiz

Parábola de los Talentos

25 14 El reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. 15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, 16 el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, 18 pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.19 Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. 20 El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. "Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado". 21 "Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor". 22 Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: "Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado". 23 "Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor".24 Llegó luego el que había recibido un solo talento. "Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. 25 Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!". 26 Pero el señor le respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, 27 tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. 28 Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, 29 porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 30 Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes". .: Mt 25,14-30 :.

"pero cuando es DIOS el que ama ¿de qué no es capaz el amor?" (R. Guardini).


#
Durante el mes de mayo, en nuestro taller de crecimiento hablamos de Vocación humana (descubrir y desplegar el soplo original de Dios), también celebramos litúrgicamente lo central de nuestra fe: Pentecostés, Santísima Trinidad y Corpus Christi, con estos Misterios estuvimos rezando los martes. Además el martes pasado en el taller ignaciano vimos el “Escucho a Dios” de la Meditación Ignaciana:

.: Preparación de la Oración

.: Presencia de Dios

Petición: será demandar/pedir a Dios nuestro Señor lo que quiero y deseo” [EE 104].

.: Escucho a Dios => Leo despacio el texto con el que voy a rezar gustando cada palabra, cada frase, cuando encuentro algo con un sabor especial o donde siento que Dios me habla, me detengo, repito suavemente la frase, trato de meditar con el corazón, con los afectos. No es necesario terminar el texto, lo importante es profundizar y detenerme donde Dios me da a sentir algo especial. No se trata ni de pensar, ni de hacer reflexiones, sino sentir y gustar internamente.

.: Coloquio

.: Examen de la Oración

Hoy la invitación es a Contemplar con la Parábola de los Talentos

.: Preparación de la Oración => busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración y del Silencio.

.: Presencia de Dios => le abro la puerta de mi corazón a Dios.

Busco encontrar en mi interior la presencia del Señor y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me mira, me escucha, me conoce

# Ofrecimiento de este momento de oración para que sea un encuentro con Dios, me ofrezco a mí mismo con todo lo que soy con mis palabras o las de Ignacio:

Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.

[EE 46: Oración Preparatoria, nos ayuda a disponernos en la clave del Principio y Fundamento]

# Preámbulos

1º) La historia: traer la historia de la cosa que tengo que contemplar [EE 102/264].

2º) Composición viendo el lugar: [EE 103/112], acá será ver el lugar, recordar la historia…

3º) Petición: .: Señor, qué reconozca y despliegue mis talentos :.

.: Contemplación => Meterme en la escena… ser uno más ahí en la historia… Ignacio nos invita a hacernos un pobrecito y un esclavito indigno mirándolos, contemplándolos y sirviéndolos en su necesidad, como si presente me hallase, con todo el acatamiento y reverencia posible. Después “reflectir” (reflejar la luz) en mí mismo para sacar algún provecho.

De a poco, vamos pasando por los cinco sentidos espirituales, por nuestras experiencias en esto que estamos contemplando…

.: Coloquio => terminar con un diálogo libre de corazón a corazón… con Jesús, puede ser también con el Padre, la Espíritu o María, “pidiendo gracia –conforme me sintiere movido-

” [EE 109], lo hago con la sencillez “como un amigo habla a otro amigo”.

Me despido con reverencia, y le doy gracias por este encuentro. Termino con una oración.

.: Examen de la Oración =>El examen es volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración… Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:

Memoria: sentimientos, afectos, re-cordis Y (recordar)

Entendimiento: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones

Voluntad: deseos, ganas, opciones

Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…

Puede ayudar:

* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?

* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…


Martes 7/09: Taller Ignaciano

El exámen de la oración.

¿CÓMO MANEJAR LOS SENTIMIENTOS?

1. Los sentimientos o emociones no entran en el terreno de la moral, es decir, no son ni buenos ni malos en sí mismos.



2. Los sentimientos no tienen origen en mi libertad y tampoco depende de mi libertad el que existan o no; simplemente existen.


3. Los sentimientos deben ser integrados con el intelecto y con la voluntad.


4. Los sentimientos pueden tener dos “salidas”: los verbalizamos o los somatizamos.


5. Reconocer, nombrar y aceptar mis sentimientos ayuda a mi crecimiento personal y a la construcción de mi propia identidad; me ayuda a responder a la pregunta: “¿quién soy yo?”.


6. Las pautas de mis reacciones emocionales pueden ser cambiadas, ya que no son un puro impulso biológico.


La persona plena, en cuanto de ella depende, no reprime sus emociones, sino que permite que salgan a la superficie para poder reconocerlas y nombrarlas. Las emociones o sentimientos “nos hablan” acerca de nuestra persona y de nuestra situación.


Es importa no olvidar que esto no supone “abandonarse” a las emociones o sentimientos como si los mismos fuesen pautas obligatorias de conducta. Las emociones o sentimientos deben ser integradas armónicamente en el conjunto de la persona, interactuando con la razón y la voluntad.

Se puede sintetizar el proceso de hacernos conscientes de nuestros sentimientos y de su integración en cinco pasos:

1. Tomo conciencia de mis emociones.



¿Qué estoy sintiendo?


2. Les pongo nombre.


Envidia, celos, ternura, afecto, ira, bronca, paz…



3. Investigo el origen de mis sentimientos.


¿Por qué estoy reaccionando así? ¿Me ilumina en algo sobre mi vida o situación actual? ¿Puedo rastrear en qué se origina esta reacción o estos sentimientos?



4. Verbalizo o manifiesto mis sentimientos.


Reconozco explícitamente ante mí mismo y quizá también ante otro lo que siento, sin miedos ni vergüenza.



5. Integro mis sentimientos al conjunto de mi persona.


Una vez reconocidos y nombrados, dejo ahora que la razón me diga qué conviene hacer y que la voluntad ejecute lo decidido.


Esta lista de sentimientos puede ayudarte cada vez que quieras concientizar o darle nombre a los sentimientos que vas experimentando.

 
A GUSTO CALLADO/A DESENCUADRADO/A INEPTO/A RELEGADO/A


ABRUMADO/A CARIÑOSO/A DESESPERADO/A INSEGURO/A RESENTIDO/A

ADMIRADO/A CELOSO/A DESESPERANZADO/A JOVIAL SATURADO/A

AGITADO/A CERRADO/A DUDOSO/A JUBILOSO SECO/A

AGRADABLE CÓMODO/A ELÉCTRICO/A LLENO/A SEGURO/A

AGRADECIDO/A COMPLICADO/A EMBOLADO/A MALHUMORADO/A SENTIMENTAL

AGRESIVO/A COMUNICADO/A EMBRONCADO/A MANIJEADO/A SERIO/A

AHOGADO/A CONFIADO/A EN COMUNIÓN MAREADO/A SIN REMEDIO

AIRADO/A CONTENTO/A ENCANTADO/A MELANCÓLICO/A SOLEMNE

AJENO/A CONFORME ENCHUFADO/A METIDO/A SOLIDARIO/A

ALEGRE CONTRARIADO/A ENGRANADO/A MIEDOSO/A SOLO/A

AMABLE COPADO/A ENJUICIADO/A NERVIOSO/A TEMBLOROSO/A

AMARGADO/A CORDIAL ENOJADO/A NOTABLE TEMEROSO/A

AMENAZADO/A CUESTIONADO/A ENVIDIOSO/A NOSTÁLGICO/A TENSO/A

AMIGABLE CULPABLE ESCUCHADO/A PACIFICADO/A TIBIO/A

ANGUSTIADO/A DELIRANTE ESPONJADO/A OFUSCADO/A TIERNO/A

ANSIOSO/A DEPRIMIDO/A ESTABLE OFENDIDO/A TRANQUILO/A

APRISIONADO/A DESALENTADO/A FELIZ PENSATIVO/A TRISTE

APROBADO/A DESAMORADO/A FRÍO/A PEREZOSO/A UNIDO/A

ÁSPERO/A DESAMPARADO/A FURIOSO/A PERIFÉRICO/A VACÍO/A

ASUSTADO/A DESBORDADO/A HISTÉRICO/A PODRIDO/A VOLADO/A

ATERRADO/A DESCOMPUESTO/A IMPÁVIDO/A PREJUICIADO/A

ATERRORIZADO/A DESCONCERTADO/A IMPOTENTE PREOCUPADO/A

BAJONEADO/A DESCONTENTO/A INDIFERENTE QUEJUMBROSO/A

BASURA DESAHOGADO/A INDIGENTE RABIOSO/A

CALIENTE DESENCANTADO/A INDIGNADO/A REBELDE

 
EJERCICIO PRÁCTICO PERSONAL
 
En este ejercicio tratamos de detectar consolaciones y desolaciones en diversas áreas de nuestra vida diaria; es decir, mociones (movimientos interiores) que me llevan a amar más o me llevan a amar menos.



1. Mis relaciones: comunitarias, familiares, amigos/as, compañeros/as de trabajos, etc. (elijo una de estas relaciones).


CONSOLACIÓN:


DESOLACIÓN:



2. Mi tiempo libre o tiempo de ocio: ¿cómo lo utilizo? Lectura, estudio, hobbies, descanso, visitas, paseos, servicios, etc.


CONSOLACIÓN:







DESOLACIÓN:







3. El uso que hago del dinero: ¿cómo lo utilizo? Gastos innecesarios, gastos superfluos, regalos, ayudas, sostenimiento, me domina, es un medio, etc.


CONSOLACIÓN:







DESOLACIÓN:






LA ACCIÓN DE LOS ESPÍRITUS : CONSOLACIÓN Y DESOLACIÓN

CONSOLACIÓN: La consolación no es simplemente una emoción o alegría psicológica. Aunque incluye todo eso, lo supera. Es una moción interior, profunda, con la cual la persona se siente dispuesta a amar y servir, porque siente con profundidad el amor a su Creador y Señor. Hay una alegría interna y un aumento de fe, esperanza y amor. Y una paz y un equilibrio difíciles de adquirir, porque son regalo de Dios.


DESOLACIÓN: La desolación será lo contrario. Será la oscuridad, la tentación, la confusión, la inquietud y la agitación, la desconfianza… Uno se vuelve perezoso, triste, tibio y se vivencia como separado y alejado de su Creador y Señor. Son señales claras que yo puedo tocar y experimentar.


Es importante tener en cuenta que así como consolación y desolación son contrarias, también los pensamientos que salen de una y de otra son contrarios. Tenemos que caer en la cuenta del origen de los pensamientos o sentimientos, para saber si aceptarlos o rechazarlos.


Podríamos intentar una aproximación a modo de ejemplo a los pensamientos o sentimientos o deseos que nos asaltan, teniendo como criterio si nos ayudan a amar más o nos empujan a amar menos. Unos y otros surgirán de uno de los dos espíritus y de uno de los caminos.


Unos pensamientos o sentimientos me hacen “retorcido” y me “deshacen”, otros, en cambio, me hacen cada día más “dócil” y más “ágil” para vivir en el amor a Dios y a los hermanos.


Hay como dos grandes vertientes en nuestro interior, vertientes que fluyen en nuestro espíritu y allí tenemos que ir eligiendo y actuando, para no dejarnos llevar de modo inconsciente.


Lo que me hace amar más.



- Deseo de servir y honrar a Dios.


- Vergüenza y confusión por el mal y el pecado.


- Admiración ante la Palabra de Dios.


- Admiración ante la persona de Jesús.


- Gozo por su Resurrección.


- Deseo de estar con Dios.


- Agradecimiento por lo que ha hecho por mí.


- Deseo de retribuir.


- Deseo de claridad, de paz.


- De romper con dificultades.


- De quitar el dolor del mundo.


- De aceptación de la vida.


- De aceptación de los demás.


- De aceptación de mí mismo.


- De vida fraterna.


- De comunicación, de diálogo.


- De perdón, de esperanza.


- De paz.


- De profundidad.


- De cariño, para dar y recibir.


- De trabajo, de exigencia.


- De confianza en Jesús.


- De no creer que todo es malo.


- De optimismo.


- De austeridad y sencillez.


- De vivir con coherencia.


- De dar sentido a la vida.


- De docilidad ante los otros.




Lo que me hace amar menos.


- Deseo de no cambiar nada.


- De tener vida tranquila, de no meterme en nada.


- De no asumir compromisos.


- De no escuchar a los demás.


- No necesitar a los demás.


- Dominar a los otros y que hagan lo que yo quiero.


- No hablar porque creo que no tengo nada que aportar.


- Autoproverme.


- Dormir exageradamente.


- Buscar riquezas y honores.


- Buscar placeres deshonestos.


- Amor propio y soberbia.


- Repugnancia hacia los pobres.


- Querer imponerme.


- Miedo.


- Falta de sinceridad.


- Sensación de tener infinidad de obstáculos en el buen camino.


- Oscuridad, turbación.


- Inclinación a cosas bajas.


- Inquietud, desconfianza.


- Falta de amor.


- Pereza, tristeza.


- Aminorar la generosidad.