Hola a todos;
El martes pasado compartimos un hermoso encuentro de formación donde Dolores Achaval, a través de su experiencia, sabiduría y testimonio de vida nos fue llevando hacia nuestra propia historia.
A continuación compartimos el material y las oraciones.
Amar a un Ser Humano
Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.
Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.
Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".
Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.
Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.
Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo. ©1995, Andrea Weitzner
ORACIÓN: Ayuda
Si de verdad quieres ayudarme,
no camines por mí;
déjame caminar por mi camino,
no hables por mí,
déjame hablar y escúchame,
no llores por mí,
déjame llorar y acompañame,
no decidas por mí,
déjame elegir y respeta mis decisiones,
no te arrojes al agua por mí,
déjame que aprenda a nadar,
no me impongas tu experiencia,
déjame hacer la mía,
no aciertes por mí,
déjame aprender equivocándome
porque yo crezco más
con mis erroresque con tus aciertos.
ORACIÓN AL AMANECER DE LA VIDA
Querida mamá, vos sos mi mamá y yo soy tu hija/o,
Vos sos la grande y yo soy la pequeña/o
Tú dás, yo tomo.
Querida mamá te tomo toda entera con lo bueno y con lo difícil
que te tocó vivir y que a mí me toca,
Haré algo bueno con lo que me diste.
La sujeto firmemente y le doy la honra,
Y si puedo la pasaré como tú lo hiciste.
Te tomo como a mi madre y te pido que me tomes como a tu hija/o.
Tú eres mi verdadera mamá
Y yo soy tu verdadera hija/o.
Querida mamá, qué suerte que elegistes a papá para tenerme
Ambos son los únicos para mí.
Querido papá, vos sos mi papá y yo soy tu hija/o,
Vos sos el grande y yo soy la pequeña/o,
Tú das yo tomo.
Querido papá, te tomo todo entero con lo bueno y con lo difícil
Que te tocó vivir y que a mí me toca,
Haré algo bueno con lo que me diste,
La sujeto firmemente y le doy la honra,
Y si puedo la pasaré como tú lo hiciste
Para alegría tuya.
Te tomo como a mi padre y te pido que me tomes como a tu hija/o.
Tú eres mi verdadero papá
Y yo soy tu verdadera hija/o.
Querido papá ,que suerte que elegistes a mamá para tenerme,
Ambos son los únicos para mí.
Bert Hellinger.
Hoy...Formación
Hola gente;
hoy compartiremos un encuentro de Formación, para lo cual recibiremos a Dolores Achaval que nos seguirá ayudando a profundizar en el tema "FRATERNIDAD".
Los esperamos a todos en el CEIA a las 20 hs.-
hoy compartiremos un encuentro de Formación, para lo cual recibiremos a Dolores Achaval que nos seguirá ayudando a profundizar en el tema "FRATERNIDAD".
Los esperamos a todos en el CEIA a las 20 hs.-
Martes 13: Rezamos "Un hermano es un don de Dios"

Hola a todos: El martes compartimos nuestra oración, "Un hermano don de Dios", con puntos de Gabi Aguer.
Compartimos los puntos que ella nos brindó.
Rezamos con el texto de Jn. 11,1-44 " La resurrección de Lázaro"
* Recordamos los pasos para la oración:
- Preparación de la Oración: ver el material con lo que voy a rezar, puede ser: un pasaje bíblico, un acontecimiento vital; en estos puntos traigo a mis hermanos a la memoria, los nombro, los miro, trato de ver sus necesidades, puedo rezar también con los hermanos del corazón, mis grandes amigos y leo pausadamente la lectura propuesta prestando especial atención a lo qué hacen Marta y María.
- Tomar conciencia de a qué vengo y disponerme al encuentro: serenarme, ver que vengo a hacer y hago una señal, puede ser la “señal de la cruz”, una reverencia, algo que me indique que empiezo a hablar con el Señor. Busco una posición corporal que me sea cómoda (no tanto como para quedarme dormido) y respiro pausadamente hasta que me siento en calma y centrado.
- Oración Preparatoria: es una breve oración o jaculatoria que ayuda a centrarme en la oración, en este caso diremos “Un hermano es Don de Dios”, si cuando estoy rezando encuentro que me perdí y empecé a pensar cualquier cosa en lugar de seguir rezando, vuelvo a repetirla, tantas veces como lo sienta necesario, para retomar mi oración.
- Composición del Lugar: imagino, veo, analizo el “lugar”, lo que voy a rezar, el texto, miro a mis hermanos, esos que nombré al comenzar, y me miro a mí.
- Petición: pongo en palabras lo que vengo a pedir: “Señor, el que tú amas, está enfermo enseñame a ayudarlo, acompañarlo y pedir por él. ¡Ven, Señor, y lo verás!”.
- Materia de la Oración: rezo con lo que estuve preparando, puedo “meditar” el Evangelio o, si me animo, puedo intentar “contemplar” la escena; los pasos para la contemplación son:
1) VER LAS PERSONAS: - Y reflexiono para sacar algún provecho.
2) OÍR A JESÚS QUE DICE: - Y reflexiono para sacar algún provecho.
3) MIRAR LO QUE HACE: - Y reflexiono para sacar algún provecho.
4) CONSIDERAR como Jesús escucha mis pedidos en su debido tiempo.
5) MIRAR: El oficio de consolar, que Cristo nuestro Señor trae.
- Coloquio: con todo esto termino con un dialogo/charla con Jesús (nuestro hermano mayor)…
- Cierre de la Oración: digo una oración final, en Acción de Gracias por los hermanos que Dios me regala, por la vida que dan a mi vida…
- Evaluación: dejo pasar 5 minutos y vuelvo a ver lo que recé, mirando… ¿Qué pasó en mí durante esta oración? ¿A través de cuáles señales me habló Dios? ¿Qué quiero cambiar en mi vida? ¿Qué me distrajo en la oración? ¿Qué se quedó grabado en mí?
Compartimos los puntos que ella nos brindó.
Rezamos con el texto de Jn. 11,1-44 " La resurrección de Lázaro"
* Recordamos los pasos para la oración:
- Preparación de la Oración: ver el material con lo que voy a rezar, puede ser: un pasaje bíblico, un acontecimiento vital; en estos puntos traigo a mis hermanos a la memoria, los nombro, los miro, trato de ver sus necesidades, puedo rezar también con los hermanos del corazón, mis grandes amigos y leo pausadamente la lectura propuesta prestando especial atención a lo qué hacen Marta y María.
- Tomar conciencia de a qué vengo y disponerme al encuentro: serenarme, ver que vengo a hacer y hago una señal, puede ser la “señal de la cruz”, una reverencia, algo que me indique que empiezo a hablar con el Señor. Busco una posición corporal que me sea cómoda (no tanto como para quedarme dormido) y respiro pausadamente hasta que me siento en calma y centrado.
- Oración Preparatoria: es una breve oración o jaculatoria que ayuda a centrarme en la oración, en este caso diremos “Un hermano es Don de Dios”, si cuando estoy rezando encuentro que me perdí y empecé a pensar cualquier cosa en lugar de seguir rezando, vuelvo a repetirla, tantas veces como lo sienta necesario, para retomar mi oración.
- Composición del Lugar: imagino, veo, analizo el “lugar”, lo que voy a rezar, el texto, miro a mis hermanos, esos que nombré al comenzar, y me miro a mí.
- Petición: pongo en palabras lo que vengo a pedir: “Señor, el que tú amas, está enfermo enseñame a ayudarlo, acompañarlo y pedir por él. ¡Ven, Señor, y lo verás!”.
- Materia de la Oración: rezo con lo que estuve preparando, puedo “meditar” el Evangelio o, si me animo, puedo intentar “contemplar” la escena; los pasos para la contemplación son:
1) VER LAS PERSONAS: - Y reflexiono para sacar algún provecho.
2) OÍR A JESÚS QUE DICE: - Y reflexiono para sacar algún provecho.
3) MIRAR LO QUE HACE: - Y reflexiono para sacar algún provecho.
4) CONSIDERAR como Jesús escucha mis pedidos en su debido tiempo.
5) MIRAR: El oficio de consolar, que Cristo nuestro Señor trae.
- Coloquio: con todo esto termino con un dialogo/charla con Jesús (nuestro hermano mayor)…
- Cierre de la Oración: digo una oración final, en Acción de Gracias por los hermanos que Dios me regala, por la vida que dan a mi vida…
- Evaluación: dejo pasar 5 minutos y vuelvo a ver lo que recé, mirando… ¿Qué pasó en mí durante esta oración? ¿A través de cuáles señales me habló Dios? ¿Qué quiero cambiar en mi vida? ¿Qué me distrajo en la oración? ¿Qué se quedó grabado en mí?
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