Martes de oración: 7 de julio

“Jesús llama, exhorta y envía…”

PREPARACION.- Busco un lugar donde pueda rezar en paz. Busco una posición corporal cómoda y relajada. Me tranquilizo, dejo serenar mi mente, me hago presente a mi mismo.

Me pongo en PRESENCIA DE DIOS.- Me tranquilizo. Hago silencio exterior e interior. Siento que DIOS me mira, me escucha, me conoce… me pongo en su presencia tal cual soy. Le ofrezco este momento de oración, para que sea un momento de encuentro con El.

PETICION: ¡Señor, ayúdame a descubrir tu amor, que me creó para ser feliz!

ESCUCHO AL SEñOR – Mc.6, 7-13

Jesús llamó a los doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino mas que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: “permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”.
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.


Jesús llamó a los doce, esos que había elegido para que lo acompañaran en su misión. Aquellos que habían sabido escuchar atentos las enseñanzas del Maestro. Pero esta vez, su tono de voz era diferente, tenía otro ímpetu. Los apóstoles pasarían de ser simples espectadores a SER actores de esta gran obra de Jesús: el anuncio de la conversión, de la Buena Noticia del Reino.

El les da poder sobre los espíritus impuros, este poder que nace de la fe en SU MAESTRO, en el Nombre de Jesús. (cfr. Hch.3, 1-8).

Les ordenó que vayan “ligeros de equipaje” sin preocupaciones por la ropa, la comida, el dinero… Jesús sabe bien que al liberarse de las cosas materiales experimentarían la providencia infinita de Dios.

Y Jesús llama y envía, recibe y da… no los quiere a sus amigos para sí mismo sino que los quiere hombres para los demás. Y los apóstoles pudieron haber rechazado el envío del Señor, pero se animan y van a predicar… con la convicción de que es Jesús quien los envía y les da fuerzas, no era cualquiera maestro de la época, era EL MAESTRO.



PARA PENSAR, REZAR Y COMPARTIR

Jesús te llama a vos también y te envía a una misión, una tarea, una vocación. La primera vocación del hombre es ser plenamente feliz. (Cfr. EE 23 Ppio y Fund.)

¿Cómo vivo esta vocación que Dios puso en mi corazón?


¿Soy consciente de que Dios me creó para ser feliz y no para sufrir?


Jesús nos llamó a Encuentros Ignacianos y nosotros respondimos.

¿Cómo me sentí esta primera parte del año?

En lo personal


En lo grupal


Para terminar me gustaría decirle al Señor ……………………………..………………………………
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EXAMEN DE LA ORACION.- Trato de descubrir lo que pasó en el momento de la oración… Hacer examen, luego de la oración, es escuchar para aprender…. Escuchar lo que ocurre en mi interior, porque allí habla Dios.
Aprendemos a tomar distancia de los sentimientos, deseos, inclinaciones, para descubrir hacía donde nos llevan. Esto se llama DISCERNIR… Termino con un Padrenuestro.


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Martes 23 de Junio: Oración

“… bastará tocar tu manto …”

.: Preparación de la Oración

Recordemos los pasos que vimos en el Taller: busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración, y del silencio…

.: Me dispongo a sentirme en la Presencia de Dios
Oración Preparatoria: “Pido al Señor que abra mi corazón a su llamado y me disponga a escucharlo.”

.: Petición: “Señor, que con fe toque tu manto” o “Señor, que me deje levantar por tu amor.”

.: Escucho a Dios: Mc 5, 21-43

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva". Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré sanada". Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?". Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?". Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad". Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?". Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme". Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!". En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.

Me quedo solo con lo que resuena en mi corazón. Miremos lo que hacen y dicen los personajes que participan en este Evangelio, me quedo con el que más me representa, y escucho y veo qué es lo que Jesús tiene para decirle y para decirme.

§ Jairo, uno de los jefes de la Sinagoga que tenía a su hija muy enferma.
§ La Hemorroisa, esta mujer que doce años estuvo muy enferma y por ello excluida, sin embargo cree que con solo tocar su manto quedará curada de su enfermedad.
§ La Niña, con tan solo doce años muere y tiene la posibilidad de tener una nueva vida.
§ Los apóstoles, estos hombres que son testigos privilegiados de lo que hace el Señor.
§ La gente, las demás personas, que se burlan, no creen, se quejan, comentan…


.: Hablo con Dios: Coloquio… hablo con Él con plena confianza. Le cuento lo que me pasa, esto que me aqueja desde hace tanto tiempo, eso que me quita la salud, la alegría, las ganas de compartir, esto que me separa de los demás, que me deja encerrado y no me permite levantarme…

Terminemos nuestra oración, dando Gracias por lo que Dios nos regala hoy…
Podemos rezar el Gloria.

.: Examen de la Oración: tratar de descubrir lo que paso durante este rato de oración. Poner por escrito las gracias recibidas, los frutos alcanzados y también las luchas y tentaciones vividas, prestando especial atención a los momentos donde sentimos a Jesús sanar nuestras heridas, calmar nuestro dolor, devolvernos la vida y regalarnos su paz.


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