Queridos amigos: El martes pasado nos acompañaró Oscar Compagnucci, presidente de la Federación de Círculos Católicos de Obreros. Con su testimonio y su convicción desde el lugar que Dios puso para él nos animó a seguir comprometiendonos e involucrarnos como laicos dentro de la sociedad, anunciando la Buena Nueva de Jesús desde nuestros lugares cotidianos.
Mañana, martes 24, tendremos nuestro encuentro de oración para seguir rumiando cómo está nuestros vínculos con los demás y el vínculo que nos ofrece Jesús.
Los esperamos a todos a las 20 hs.
Martes de oración: “ Gozando la amistad”
Hola a todos;
El martes pasado Marisol Cuadrado nos propuso rezar con nuestros vínculos de amistad utilizando el texto de Jn 15, 1-17. El texto nos invita a meditar sobre el "vinculo" que nos ofrece Jesús.
Hoy nos acompañará con su testimonio Oscar Compagnucci, presidente de la Federación de Círculos Católicos de Obreros. Entidad fundada en el año 1894, por el P Federico Grote, su misión es aplicar la Doctrina Social en el trabajo. Es un laico muy comprometido que realmente se santifica en su trabajo diario.
Los esperamos a las 20 hs.
A continuación compartimos los Puntos ofrecidos por Marisol para orar nuestros vínculos de amistad.
Petición
Jesús que podamos escuchar tu llamada a la amistad con Vos y con nuestro prójimo.
Comentarios
Jesús en el texto nos revela el tipo de vínculo que Él ofrece y que espera de los suyos. No quiere un vínculo como siervos, porque “el siervo no conoce lo que hace su señor”. El siervo no tiene entrada a la casa de su amo, menos a su vida.
Jesús nos propone que por ser sus discípulos nos vinculemos a El cómo “amigo” y como “hermano”. El “amigo” ingresa a su Vida, haciéndola propia. El amigo escucha a Jesús, conoce al Padre y hace fluir su Vida (Jesucristo) en la propia existencia, marcando la relación con todos.
Como consecuencia inmediata de este tipo de vínculos, se gesta la condición de hermanos que adquieren los miembros de su comunidad.
La respuesta a su llamada exige entrar en la dinámica del Buen Samaritano, que nos da el imperativo de hacernos prójimos, especialmente con el que sufre, y generar una sociedad sin excluidos, siguiendo la práctica de Jesús que come con publicanos y pecadores, que acoge a los pequeños y a los niños, que sana a los leprosos, que perdona y libera a la mujer pecadora, que habla con la Samaritana.
El amor con la medida de Jesús, de total don de sí, además de ser el distintivo de cada cristiano, no puede dejar de ser la característica de su Iglesia, comunidad discípula de Cristo, cuyo testimonio de caridad fraterna será el primero y principal anuncio, en esto “reconocerán todos que son discípulos míos”, en el amor que se tienen unos a otros.
Para reflexionar, pensar, meditar...
Jesús nos eligió como sus Amigos, es nuestro amigo incondicional, por amor personal a cada uno de nosotros entrego su vida.
Por Él por su amistad ¿yo qué le entrego? ¿Le ofrezco mi amistad? ¿Soy consciente de su presencia en mis vínculos? ¿Me siento identificado con el amor de Dios?
San Ignacio con sus amigos de la pensión en París, se consagraron a Dios y fundaron la Compañía de Jesús.
Con mis vínculos de amistad/de familia/ de trabajo ¿tenemos una misión en común? ¿Qué le ofrecemos a Jesús?
El martes pasado Marisol Cuadrado nos propuso rezar con nuestros vínculos de amistad utilizando el texto de Jn 15, 1-17. El texto nos invita a meditar sobre el "vinculo" que nos ofrece Jesús.
Hoy nos acompañará con su testimonio Oscar Compagnucci, presidente de la Federación de Círculos Católicos de Obreros. Entidad fundada en el año 1894, por el P Federico Grote, su misión es aplicar la Doctrina Social en el trabajo. Es un laico muy comprometido que realmente se santifica en su trabajo diario.
Los esperamos a las 20 hs.
A continuación compartimos los Puntos ofrecidos por Marisol para orar nuestros vínculos de amistad.
Petición
Jesús que podamos escuchar tu llamada a la amistad con Vos y con nuestro prójimo.
Comentarios
Jesús en el texto nos revela el tipo de vínculo que Él ofrece y que espera de los suyos. No quiere un vínculo como siervos, porque “el siervo no conoce lo que hace su señor”. El siervo no tiene entrada a la casa de su amo, menos a su vida.
Jesús nos propone que por ser sus discípulos nos vinculemos a El cómo “amigo” y como “hermano”. El “amigo” ingresa a su Vida, haciéndola propia. El amigo escucha a Jesús, conoce al Padre y hace fluir su Vida (Jesucristo) en la propia existencia, marcando la relación con todos.
Como consecuencia inmediata de este tipo de vínculos, se gesta la condición de hermanos que adquieren los miembros de su comunidad.
La respuesta a su llamada exige entrar en la dinámica del Buen Samaritano, que nos da el imperativo de hacernos prójimos, especialmente con el que sufre, y generar una sociedad sin excluidos, siguiendo la práctica de Jesús que come con publicanos y pecadores, que acoge a los pequeños y a los niños, que sana a los leprosos, que perdona y libera a la mujer pecadora, que habla con la Samaritana.
El amor con la medida de Jesús, de total don de sí, además de ser el distintivo de cada cristiano, no puede dejar de ser la característica de su Iglesia, comunidad discípula de Cristo, cuyo testimonio de caridad fraterna será el primero y principal anuncio, en esto “reconocerán todos que son discípulos míos”, en el amor que se tienen unos a otros.
Para reflexionar, pensar, meditar...
Jesús nos eligió como sus Amigos, es nuestro amigo incondicional, por amor personal a cada uno de nosotros entrego su vida.
Por Él por su amistad ¿yo qué le entrego? ¿Le ofrezco mi amistad? ¿Soy consciente de su presencia en mis vínculos? ¿Me siento identificado con el amor de Dios?
San Ignacio con sus amigos de la pensión en París, se consagraron a Dios y fundaron la Compañía de Jesús.
Con mis vínculos de amistad/de familia/ de trabajo ¿tenemos una misión en común? ¿Qué le ofrecemos a Jesús?
Junio de 2008: "Gozando la amistad"
Hola a todos;
el martes pasado compartimos un hermoso taller a cargo de Monica Lorenzo para seguir profundizando en nuestras relaciones.
Este mes damos un paso más y nos introduciremos en nuestros vínculos de amistad.
Compartimos a continuación un aporte teórico de lo vivido en el taller.
Todos nosotros experimentamos no sólo los conflictos sino sencillamente las confrontaciones con la gente, ya con nuestras experiencias previas. El modo en que experimentamos la autoridad depende básicamente de las heridas paternas que hemos sufrido. También las manifestaciones y miradas de las personas en quienes buscamos dedicación las veremos siempre a través de los lentes de experiencias dolorosas, es decir, las experimentamos sobre el trasfondo de nuestras heridas. Si no observamos nuestras heridas y no nos reconciliamos con ellas, inconscientemente las transmitiremos. Una ley fundamental de nuestra conducta (bien lo sabe la psicología) consiste en repetir heridas que no hemos integrado a nuestra vida, ya sea lastimando a otros o a nosotros mismos, o eligiendo situaciones que equiparan las escenas hirientes de la infancia. Sigmund Freud habla en este contexto de compulsión de repetición : si bien queremos hacerlo mejor que nuestro padre, repetimos las mismas experiencias traumáticas que nos ha causado nuestro padre. Un hombre decepcionado de su madre, adecuará inconscientemente las cosas tal que también obligue a su “esposa” a decepcionarlo en última instancia de la misma manera que él se ha sentido frustrado por su madre” (Richter 112). Muchos eligen situaciones en las cuales su pareja o su jefe, su amigo o su amiga los lastiman de la misma manera que sus padres. Una mirada en la historia nos muestra cómo las personas heridas durante su infancia actúan sus heridas con los demás durante su vida y qué consecuencias provoca. Basta con observar la vida de tiranos o de delincuentes violentos. Por regla general se trata de niños heridos que trasmiten sus heridas de manera brutal y sin embargo nunca pueden desprenderse de ellas. También existen las “víctimas inocentes” que se lastiman a sí mismas constantemente y se sienten a gusto en su papel de víctimas. Pero como víctimas a menudo también se convierten en actores. Ya que como víctimas impiden a las personas de su entorno vivir la vida que les corresponde. (Grüm, Alsem, Sanación del Alma, Ed. Bonum, Marzo de 2005)
Equipo de Encuentros Ignacianos.-
el martes pasado compartimos un hermoso taller a cargo de Monica Lorenzo para seguir profundizando en nuestras relaciones.
Este mes damos un paso más y nos introduciremos en nuestros vínculos de amistad.
Compartimos a continuación un aporte teórico de lo vivido en el taller.
Todos nosotros experimentamos no sólo los conflictos sino sencillamente las confrontaciones con la gente, ya con nuestras experiencias previas. El modo en que experimentamos la autoridad depende básicamente de las heridas paternas que hemos sufrido. También las manifestaciones y miradas de las personas en quienes buscamos dedicación las veremos siempre a través de los lentes de experiencias dolorosas, es decir, las experimentamos sobre el trasfondo de nuestras heridas. Si no observamos nuestras heridas y no nos reconciliamos con ellas, inconscientemente las transmitiremos. Una ley fundamental de nuestra conducta (bien lo sabe la psicología) consiste en repetir heridas que no hemos integrado a nuestra vida, ya sea lastimando a otros o a nosotros mismos, o eligiendo situaciones que equiparan las escenas hirientes de la infancia. Sigmund Freud habla en este contexto de compulsión de repetición : si bien queremos hacerlo mejor que nuestro padre, repetimos las mismas experiencias traumáticas que nos ha causado nuestro padre. Un hombre decepcionado de su madre, adecuará inconscientemente las cosas tal que también obligue a su “esposa” a decepcionarlo en última instancia de la misma manera que él se ha sentido frustrado por su madre” (Richter 112). Muchos eligen situaciones en las cuales su pareja o su jefe, su amigo o su amiga los lastiman de la misma manera que sus padres. Una mirada en la historia nos muestra cómo las personas heridas durante su infancia actúan sus heridas con los demás durante su vida y qué consecuencias provoca. Basta con observar la vida de tiranos o de delincuentes violentos. Por regla general se trata de niños heridos que trasmiten sus heridas de manera brutal y sin embargo nunca pueden desprenderse de ellas. También existen las “víctimas inocentes” que se lastiman a sí mismas constantemente y se sienten a gusto en su papel de víctimas. Pero como víctimas a menudo también se convierten en actores. Ya que como víctimas impiden a las personas de su entorno vivir la vida que les corresponde. (Grüm, Alsem, Sanación del Alma, Ed. Bonum, Marzo de 2005)
Equipo de Encuentros Ignacianos.-
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