PUNTOS – MARTES 26 DE JUNIO DE 2012


Una espiritualidad desde abajo
que dialoga con sus enfermedades y heridas

Evangelio según San Marcos 5,21-43.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva".
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada". Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?". Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?". Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad". Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme". Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate”. En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

“Por muy golpeados que estemos por la vida existe en el interior de cada uno un espacio sano, el sancta sanctorum o santuario sagrado al que sólo tiene acceso Dios. Allí, en medio de nuestro ser desgarrado, podemos sentir la presencia de un Dios que sana.”
Anselm Grün y Meinrad Dufner[1]

Contemplación

.: Preparación de la Oración
busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración y del Silencio.

.: Me pongo en la Presencia de Dios
Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas al servicio y alabanza de su divina Majestad.” [EE 46]

.: Preámbulos
1º) La Historia: traer la historia de la cosa que tengo que contemplar [EE 102/264]
2º) Composición viendo el lugar:
Aquí será ver cómo era el mar y la barca donde estaba Jesús con la multitud. Imaginar el clima cálido y la brisa marina, ver los pescadores que están trabajando; los pájaros que vuelan en el cielo; escuchar como rompen las olas sobre la arena.
3º) Pedir lo que deseo: aquí será demandar: la fortaleza necesaria para poder reconciliarnos con nuestras enfermedades y heridas

.: Puntos
Meterme en la escena… ser uno más ahí en la historia… Ignacio nos invita a hacernos un pobrecito y un esclavito indigno mirándolos, contemplándolos y sirviéndolos en su necesidad, como si presente me hallase, con todo el acatamiento y reverencia posible. Después “reflectir” (reflejar la luz) en mí mismo para sacar algún provecho. De a poco, vamos pasando por los cinco sentidos espirituales, por nuestras experiencias en esto que estamos contemplando…

1°) Ver las personas de la contemplación (el jefe de la sinagoga que pide a Jesús que cure a su hijita, los discípulos que acompañaban a Jesús, la mujer que sufría de hemorragias, la multitud que se apretujaba en torno a Jesús, la mirada y las acciones de Jesús hacia las personas) y reflictiendo en mí mismo procurar sacar algún provecho.
2°) Escuchar lo que hablan y sacar algún provecho (Escuchar las voces de los personajes que aparecen en el evangelio, las preguntas que hace Jesús a la multitud: "¿Quién tocó mi manto?", las palabras de amor que dirige a la mujer enferma: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad" y las palabras de consuelo que le dice al Jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". Escuchar también lo que le dice Jesús a la multitud que estaba desconsolada: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme" ; y a la niña: “yo te lo ordeno, levántate.”
3°) Mirar lo que hacen y sacar algún provecho. Ver como Jesús se compadece de la multitud, busca ayudarlos para que sanen sus heridas y enfermedades. Contemplar también la fe y la confianza que depositan la mujer y el jefe de la sinagoga en Jesús.

·# Considerar cómo Jesús escucha la voz silenciosa y la necesidad de la mujer con hemorragia, identifica su caricia entre una multitud que lo apretujaba.
.: Coloquio: dialogo con Jesús las cosas que fui sintiendo en mi contemplación.

Algunos puntos de reflexión para el coloquio son los siguientes:

·         Jesús cura a todos sin importar su rango o el cargo que tengan. Si bien Jairo, el jefe de la sinagoga, es el primero en pedirle ayuda, Jesús también detecta la necesidad y el sufrimiento de esa mujer “anónima” que sale de la multitud y de la cual no tenemos mayores referencias.
·         Al igual que la mujer, todos hemos padecido algún tipo de enfermedad (ya sea física o espiritual) y tenemos heridas y cicatrices.
·         ¿Qué enfermedades padecemos o hemos padecido? ¿Qué heridas nos ha dejado nuestra historia?
·         ¿De qué manera mis enfermedades y heridas me llevan a descubrir mi propia realidad?
·         La enfermedad viene a ser como un grito de Dios que nos introduce en la verdad y nos orienta en dirección al tesoro que hay oculto en nosotros mismos (Grün y Dufner, 2011).
·         Antes de experimentar la sanación, la mujer que padecía la hemorragia tuvo que reconocer su enfermedad, su limitación, su vergüenza y atreverse a salir en busca de Jesús.
·         Cuándo Jesús pregunta quién lo había tocado ella estaba “asustada y temblando” y arrojándose a sus pies le confiesa toda la verdad. Esto indica que la curación es un proceso que conlleva sentimientos encontrados, miedos y frustraciones.
·         Al igual que la mujer hemos recurrido a diferentes médicos, remedios, hemos gastado dinero, tiempo y energía en pensar que nosotros tenemos el control sobre nuestras heridas y enfermedades.
·         Como la multitud nos alborotamos y lloramos ante muchas cosas que tienen solución, es decir, se nos olvida que Jesús es vida, y por ende, oposición de la muerte.
·         Cuando dejamos morir nuestra espiritualidad, nuestros sueños, nuestras esperanzas, Jesús nos dice Talitá kum, y nos ordena a levantarnos…
·         Para cerrar, pido a Dios que al igual que la mujer que sufría de las hemorragias, me permita contemplar y dialogar con mis impulsos negativos, fracasos, miedos, heridas y enfermedades.
·          Preguntarme qué mensajes me quiere transmitir Dios Padre a través de todas estas cosas que considero “negativas” o “dañinas”.
·         Anselm Grün y Dufner (2011) nos explican que al atrevernos a dialogar con nuestros sentimientos negativos, por ejemplo la ira, podemos darnos cuenta de que estamos viviendo una vida falsa y de que buscamos aparentar una imagen (de persona bondadosa, generosa, PERFECTA) que no concuerda con la imagen verdadera que Dios tiene de nosotros.
·         Llegará el día en que esté cansado de aparentar todo aquello que no soy, de buscar tener el control sobre la sanación de mis heridas, atreviéndome a presentarme desnudo ante el Señor, ”y me sentiré al fin libre de tanta absurda pretensión de atribuir los logros de mi espiritualidad a merecimientos propios.”(Grün, 2011)

  
.: Examen de la Oración
El examen es volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración…



* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…




Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:
Memoria: sentimientos, afectos, re-cordis Y (recordar)
Entendimiento: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones
Voluntad: deseos, ganas, opciones
Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…
Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? Describir y Escribir.



[1] Grün. A. y Dufner. M. (2011). Una espiritualidad desde abajo. El diálogo con Dios desde el fondo de la persona. Buenos Aires, Agape.

PUNTOS – MARTES 29 DE MAYO DE 2012


“Con el amor divino de Dios dentro de nosotros logramos reconocerlo en lo cotidiano desde nuestra interioridad. El Espíritu Santo nos ayuda a comprender y responder al llamado de Jesús; una Vida plena y autentica en El, quien nos muestra como sendero de crecimiento el adentrarnos, “ahí donde a Él le gusta morar”.

1er. Conciencia de Comunidad a reconocer: LA DE CRISTO CON MI PERSONA.
 “Señor, te amo con conciencia cierta, no dudosa. Heriste mi corazón con tu palabra y te amé. Pero también el cielo, y la tierra, y todo lo que en ellos se contiene, me dicen por todas partes que te ame. No cesan de decírselo a todos, de modo que son inexcusables” (cfr. Rm 1, 20).

“¿Y qué es lo que amo, cuando te amo? No la belleza del cuerpo, ni la hermosura del tiempo; no la blancura de la luz, que es tan amable a los ojos terrenos; no las dulces melodías de toda clase de música, ni la fragancia de las flores, de los ungüentos y de los aromas; no la dulzura del maná y de la miel; no los miembros gratos a los abrazos de la carne. Nada de esto amo, cuando amo a mi Dios. Y, sin embargo, amo cierta luz, y cierta voz, y cierta fragancia, y cierto alimento, y cierto abrazo, cuando amo a mi Dios, que es luz, voz, fragancia, alimento y abrazo de mi hombre interior, allá donde resplandece ante mi alma lo que no cabe en un lugar, donde resuena lo que no se lleva el tiempo, donde se percibe el aroma de lo que no viene con el aliento, donde se saborea lo que no se consume comiendo, donde se adhiere lo que la saciedad no separa. Esto es lo que amo, cuando amo a mi Dios
”.
“La búsqueda de Dios”  (Confesiones de San Agustín, X, 6)

Contemplación

.: Preparo la Oración (caer en cuenta de donde estoy y que voy a hacer, ante quien me dispondré, junto a quien compartiré este momento de intimidad).

.: Me pongo en la Presencia de Dios

Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas al servicio y alabanza de su divina Majestad.” [EE 46]

Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11.


Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: "¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?...

Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios".

1°) Ver las personas de la contemplación,
2°) Escuchar lo que hablan.
3°) Mirar lo que hacen.




Una vez que hemos aprendido a comprender nuestros sentimientos, y a ser abiertos y sinceros en la expresión de los mismos, podremos liberarnos de las deudas emocionales del pasado y ver con claridad, cada vez mayor, nuestra forma de percibir el mundo. Una vez que dejamos de tener expectativas preconcebidas respecto de la realidad, la vida deja de ser complicada. El momento actual, el ahora, parece alargarse a medida que gozamos de mayor disponibilidad frente a nosotros mismos y a las personas que amamos. La vida se hace más completa porque nuestras experiencias son más completas. Mientras en una época eludíamos el dolor, y aislábamos parte del mundo para que contuviera su avance, ahora estamos libres para sentir todas nuestras heridas y pérdidas, resolverlas, y seguir marchando hacia el próximo momento de la vida con una carga mínima proveniente del pasado
.
La sabiduría de las Emociones - David Viscott.

.: Coloquio: Hablo con Jesús como lo haría con un amigo, abriéndole mi corazón, mi experiencia en esta oración, de lo que fui sintiendo en mi contemplación.

.: Examen de la Oración

* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración?
* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste reconocer durante tu contemplación. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto. Describir, Detallar y bajar a papel.


Vuelvo a mirar, a recordar Lo Rezado, para describir lo que me pasó durante la oración… 

SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo.

Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado, si no envías tu aliento.

Ven, Dulce Huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.


Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo.
Lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su premio;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

Ven, Dulce Huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.


Puntos: MARTES 15 DE MAYO DE 2012

“ASCENSIÓN DEL SEÑOR”


1. PREPARACIÓN DE LA ORACIÓN
BUSCO UN LUGAR donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, la respiración y del silencio.


2. ME PONGO EN PRESENCIA DE DIOS
Busco encontrar en mi interior la presencia de Dios y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me mira, me escucha, me conoce…
ORACIÓN PREPARATORIA (nos ayuda a disponernos en la clave del PRINCIPIO Y FUNDAMENTO):
“Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.”


PREÁMBULOS:
1º) LA HISTORIA: traer la historia de la cosa que tengo que contemplar.
2º) COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR: Jesús comiendo con los Apóstoles
3º) PETICIÓN:”demandar lo que quiero; y aquí será pedir la gracia para alegrarme y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor”.
¿QUÉ ES CONTEMPLAR? Es meterme en la escena… ser uno más ahí en la historia…S. Ignacio nos invita a hacernos un pobrecito y un esclavito indigno mirándolos, contemplándolos y sirviéndolos en su necesidad, como si presente me hallase… Después “reflectir” (reflejar la luz, dejarme mirar por la escena) en mí mismo para sacar algún provecho.
De a poco, vamos pasando por los cinco sentidos espirituales, por nuestras experiencias en esto que estamos contemplando…
- VER LAS PERSONAS y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
- OÍR LO QUE HABLAN y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
- OLER, GUSTAR Y TOCAR, y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…
En definitiva, MIRAR LO QUE HACEN Y REFLECTIR PARA SACAR PROVECHO…


3. PUNTOS
Según el libro de los Hechos de los apóstoles, luego de su Resurrección, durante cuarenta días, Jesús se siguió apareciendo visiblemente a la comunidad. Terminado ese tiempo, pasó a estar junto al Padre, al lugar que le corresponde, en su gloria y divinidad.


HECHOS DE LOS APÓSTOLES 1, 1-11
“En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". Él les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
"Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".


El contexto del relato
El relato comienza diciendo que “durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios”. El número 40 significaba un ciclo o proceso completo. En la Biblia se nos cuenta que el diluvio duró 40 días con sus noches; el pueblo de Israel peregrinó por el desierto durante 40 años; Jesús se dispuso interiormente para iniciar su ministerio ayunando y orando durante 40 días; la Iglesia se prepara durante 40 días para la celebración de los misterios pascuales, la Cuaresma.
En este contexto simbólico, la liturgia ubica la fiesta de la Ascensión 40 días después de la resurrección de Jesús. Así se quiere expresar que Jesús cumple su éxodo o peregrinación pascual durante 40 días, durante los cuales se aparece repetidas veces a sus discípulos y les da las últimas instrucciones antes de ir al Padre.
Lo que celebramos en esta fiesta es la plena glorificación de Cristo, junto al Padre, al que retorna una vez cumplida la misión que le había sido confiada.
Cuando usamos la palabra “Ascensión” de alguna manera tenemos en el imaginario los misiles que viajan por el espacio o la exploración de los astronautas. Jesús resucitado no se remontó a los cielos en el sentido físico de los misiles o de los viajes de los astronautas. Por eso algunos teólogos prefieren hablar de “glorificación” o “exaltación”, en lugar de utilizar la palabra “Ascensión” para evitar las ambigüedades del lenguaje.
También el uso de la palabra “cielo” es problemático porque lo asociamos con un lugar geográfico; por eso, cuando hablamos del cielo miramos hacia arriba y cuando hablamos del infierno miramos hacia abajo. El cielo no es un lugar sino un estado; consiste en estar junto a Dios, verlo, gozarlo, amarlo por toda la eternidad.
El texto de los Hechos de los Apóstoles dice: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, recibirán fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo”.
La Ascensión significa, pues, para nosotros un mandato misionero. Debemos anunciar al mundo la buena noticia de Jesús resucitado, la cual no queda circunscrita a un pueblo, como sucedió en el Antiguo Testamento, sino que desborda todas las fronteras geográficas y culturales.
También, los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que “se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos”. La nube de la cual nos habla nada tiene que ver con un fenómeno climático. En la Biblia, la nube simboliza la presencia de Dios en circunstancias particularmente solemnes: por ejemplo, Moisés recibió las Tablas de los Diez Mandamientos en medio de una nube; cuando la Transfiguración de Jesús en la cima de un monte, una nube lo envolvió; la nube que oculta a Jesús en la Ascensión nos está diciendo que Jesús entra en el ámbito de la divinidad, es constituido Señor de todo lo creado.
En palabras de Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret, “el Jesús que se despide no va a alguna parte de un astro lejano. Él entra en la comunión de vida y poder con el Dios viviente, en la situación de superioridad de Dios sobre todo espacio. Por eso no se ha marchado, sino que, en virtud del mismo poder de Dios, ahora está siempre presente junto a nosotros y por nosotros”.


4. COLOQUIO
Terminar con un DIÁLOGO LIBRE de corazón a corazón… con Jesús, desde donde estoy en la contemplación a partir de lo que he vivido, no me faltarán palabras para pedir, agradecer, alabar o simplemente disfrutar de lo que se me ha dado. Me despido haciendo un gesto, y DOY GRACIAS por este encuentro. Termino con un Padrenuestro.


5. EXAMEN DE LA ORACIÓN
El examen es volver a MIRAR, a RECORDAR, para DESCRIBIR Y ESCRIBIR lo que me pasó durante la oración… Lo fundamental es: ¿Cómo me fue? La pregunta hay que hacérsela a las imágenes y no la cabeza, ¿qué es lo que me pasó?, ¿cómo me quedé?, ¿donde me ubico en la escena y que se me dice a mí en particular en esa escena? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve?.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, te damos gracias por confiar tanto en nosotros,
que nos has entregado la misión misma de tu Hijo:
para hacerle presente en el mundo.
Que reinemos con él aprendiendo de él a servir,
de forma que nuestros hermanos vean palpablemente
que Cristo vive porque somos su cuerpo visible para el mundo.